En diálogo con IMPACTO ECONÓMICO TV, Iván Cachanosky, economista jefe de la Fundación Libertad y Progreso, evaluó el desempeño del primer semestre de 2026, la reforma del Banco Central, el superávit comercial y las perspectivas para el Riesgo País.
A partir de lo conocido hasta ahora, ¿cómo evaluás la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y qué importancia le asignás?
La Carta Orgánica necesita una reforma. Por las ideas que promueve Milei me imagino que va a estar en la dirección correcta. Estaría bueno poder conocer el texto oficial que por lo menos todavía no lo vi. Adelantaron que el Banco Central tenga una especie de objetivo único: preservar el valor de la moneda.
Casualmente, estaba viendo el caso de Nueva Zelanda e hizo algo muy parecido. A finales de los 80 y principios de los 90 empezó sus reformas económicas. El Banco Central hizo exactamente eso, dijo: “vamos a focalizarnos en esto”.
En ese sentido no me parece desacertado, lo han hecho otros países y después quedan ver detalles, cosas que estarían buenas, por ejemplo, que empiece a existir un directorio en el Banco Central que decida la tasa de interés y no una persona. Todas esas cuestiones contribuyen a que haya independencia.
En Estados Unidos y en muchos países funciona de esa manera, existe un directorio que vota y ahí se decide la tasa, además se dan los motivos y las proyecciones.
Por último, me imagino que, por lo que pregona el presidente Milei, se establecerá la prohibición de que el Banco Central pueda financiar al tesoro. Eso es importante para la independencia y la autarquía del Banco Central.
También limitar al Poder Ejecutivo para remover integrantes del Banco Central…
Exacto. Cuando vas a los países que funcionan bien, siempre la discusión de política monetaria consiste en si se va a poner una regla para la tasa de interés o se va a manejar discrecionalmente. Argentina todavía está con una inflación alta, es más una cuestión de discrecional que regla; pero si la inflación sigue bajando, lo que tienen de bueno las metas de inflación es que permiten volver a un esquema con inflación más controlada.
No como fue el caso del Gobierno de Mauricio Macri, que puso una especie de híbrido entre esa discrecionalidad y reglas; está bueno para una Argentina con inflación anual por debajo del 20%, pensándola más para 2027-2028.
¿Cómo evaluás el primer semestre de 2026 frente al mismo período de 2025?
Hubo un primer trimestre complicado y un segundo trimestre que empezó a mejorar. Dejando de lado lo fiscal, que ya sabemos que de alguna manera el equilibrio fiscal no se negocia, se mantiene. Lo cual es de los mayores logros de este Gobierno, pero en términos de inflación, en marzo tuvimos de un 3% a un 4% y la tendencia seguía subiendo…
El primer trimestre fue la peor parte de la inflación de este año y luego empezó a bajar. En abril, mayo, junio, julio está ahí cerquita. Puede haber algún altibajo y que la inflación de a poquito se instale por debajo del 2%.
Vuelve a retomar la tendencia a la baja, lo cual tendría sentido porque desde agosto del año pasado, el Banco Central casi congeló la base monetaria, no emitió; Empezó hace poco y con mucho cuidado.
Cuando congelás o no emitís, existe la baja de inflación, que es lo que estamos empezando a ver. En términos de actividad fue complicado también el primer semestre, la primera mitad, sobre todo. De octubre a febrero fue bastante complicado en términos de actividad, marzo fue muy bueno, abril volvió a caer un poco.
Los datos de mayo sugieren que va a dar bien el nivel de actividad. Junio vuelve a mostrarse un poquito complicado, pero la tendencia es en alza, es decir, es como un serrucho, pero al alza.
¿Qué falta para que esos sectores consoliden una recuperación sostenida?
Esa discusión es más profunda. Siempre estamos hablando de los sectores que crecen: minería, agro, energía, etc, son los que generan dólares; pero no son empleos intensivos y tampoco son sectores a los que les está costando.
Venimos de 60 años de economía cerrada. Estamos viendo una Argentina que está yendo a hacer un cambio de su matriz productiva. En un país, donde las empresas que no eran productivas, funcionaban porque tenían algún beneficio del Estado, ahora no lo tienen y empiezan a cerrarse.
Es cierto que se están cerrando muchas empresas. Es verdad que algunas no tenían beneficios del Estado pero muchas sí. Entonces, lo que está ocurriendo también es porque algunas son improductivas.
Si profundizas la reforma laboral, eventualmente vas a tener una creación de empresas que son más productivas. Ese es el cambio de la matriz productiva, no es instantáneo, es una transición y por eso es molesto.
Esta es la famosa destrucción creativa de Shumpeter, primero se destruye lo que no es productivo y después se crean empresas nuevas que sí lo son. La parte creativa todavía está pendiente porque no es tan instantáneo.
Esa transición es complicada y hay que tener algunos amortiguadores para que se lleve a cabo de una manera lo menos dolorosa posible. Está claro que los países, y vuelvo a Nueva Zelanda como muchos otros, pasaron por esto también. No es que le pasa solo a la Argentina, también hay que entender que el mundo está cambiando muy rápido.
Con esto de la inteligencia artificial empiezan a aparecer nuevos bienes y servicios que antes generaban valor están dependiendo más de la IA, entonces este cambio de matriz productiva también ocurre en el mundo. En Argentina es más profundo porque veníamos atrasados.
¿Qué medidas podrían funcionar como amortiguadores?
Es clave que durante la transición las tasas de interés empiecen a bajar. Es importante que disminuya la inflación, porque en la medida que eso suceda es más fácil bajar las tasas de interés.
Es importante que el retorno hacia la desinflación se consolide, siga bajando. Si además sucede lo mismo con las tasas de interés es mucho más fácil para las empresas pymes tomar crédito y respirar un poco.
Esa es la gran diferencia que podés tener este semestre versus el segundo semestre del año pasado; estaban las elecciones en el medio, las tasas fueron muy altas para que la gente no se vaya al dólar.
Desde el lado más técnico, también hay que bajar de los encajes bancarios que subieron bastante el año pasado. Los encajes es lo que los bancos no pueden prestar. Entonces, si vos bajás la tasa de interés, pero los encajes siguen altos, el banco no va a poder prestar de todas maneras.
¿Bajar los encajes implica liberar peso para la actividad económica?
Por ejemplo, si el encaje es del 50% lo que quiere decir es que, si se depositan 1000 pesos, 500 tienen que quedar en el banco y 500 se pueden volcar a la actividad económica. Entonces, si yo bajo eso a 30%, 300 quedan en el banco y 700 se pueden volcar a la actividad económica.
¿Cómo evaluás el superávit comercial del primer semestre?
La balanza energética viene creciendo y está vinculado también a esto de los sectores que crecen: energía, minería, etc. Las proyecciones es que va a seguir habiendo un superávit creciente. Ese es el desafío que tiene que afrontar el Gobierno.
Los sectores que crecen, si bien no son empleos intensivos, aunque cuando se empiece a tener en cuenta las inversiones del RIGI, van a generar empleo indirecto. Los empleos que crecen generan dólares, por eso fortalece la balanza energética y es poco probable que haya mucho ruido cambiario en este año. Aparte, el Gobierno está logrando vencimiento con mejor tasa y más diluido para después de las elecciones.
Se está pateando la deuda post elecciones para que el mercado cambiario esté tranquilo. En ese sentido, la balanza energética se va a seguir fortaleciendo y el mercado cambiario este año probablemente esté muy tranquilo. El año que viene es electoral, no sabes qué ocurre, se genera incertidumbre, el peso es débil, muy volátil. El Banco Central va dando las señales correctas.
Al patear vencimientos, siguen acumulando reservas y eso da la imagen de que hay una fortaleza distinta para afrontar las elecciones del año que viene a lo que fue agosto, septiembre, octubre del año pasado que en términos cambiarios sufrió.
¿Qué perspectivas ves para que el Riesgo País siga bajando?
Es otra buena noticia porque ya está ahí, en los 400, poquito más, poquito menos… Debido a que ahora tenés una reserva del Banco Central de Estados Unidos que va a querer subir la tasa en algún momento, te hace más desafiante la necesidad de bajar el Riesgo País. El costo de endeudarse de Argentina es la tasa del libre de riesgo de Estados Unidos más tu Riesgo País.
Sí el Riesgo País es de 400 implica que tenés una sobretasa para endeudarte en los mercados financieros internacionales del 4%. Diría que para endeudarse en dólares necesitás que una tasa sea como mucho 8%, lo ideal sería que sea menos de 8%.
Si la tasa de interés de Estados Unidos está en 4% y tu Riesgo País está en 400 puntos básicos, estás en el 8%. Estás justo en el límite, ya podrías volver a los mercados internacionales, a una tasa un poquito cara.
Si el gobierno es reelecto y si la agenda reformista continúa, se profundiza y el Riesgo País va a seguir cayendo, pudiendo así financiarse en los mercados internacionales y dejar finalmente de depender del Fondo Monetario. Lo que pasó en los últimos años es que nos volvimos dependientes del Fondo Monetario. Y estás a un paso de no depender de un acuerdo…
Hay que seguir insistiendo en que las provincias y municipios también realicen reformas en términos de baja de impuestos.
Es cierto que todavía hay muchos impuestos, pero el único que hasta ahora baja impuestos es el Gobierno Nacional, en las provincias y municipios no están realizando reformas. Entonces no están acompañando lo que está encarando el Gobierno Nacional y la población con mucho esfuerzo.
Hay muchas empresas que se quejan de la presión impositiva y está bien que se quejen porque la presión impositiva es alta. Hay impuestos que no dependen del Gobierno Nacional, hay impuestos que dependen de las provincias y municipios.
