Mente de proceso o corazón de agilidad: el dilema del fit cultural

Mente de proceso o corazón de agilidad: el dilema del fit cultural

Por Melisa Doguetti. Chief People Officer – Clusterciar- Licenciada en RRLL (UNLZ). MBA (UNCO).

Hace unos meses apareció en redes un video de dos amigos, el “Niño PYME” y el “Niño CORPO”, que con humor y precisión nos muestran las diferencias entre estos dos mundos organizacionales.

Lo que parecía una parodia sobre términos en inglés y burocracia, terminó siendo el disparador de una conversación más profunda en el mundo laboral actual. ¿Debemos nosotros adaptarnos a la empresa, o es momento de que la empresa se adapte a nuestra esencia? El fit cultural es, quizás, la variable más crítica del éxito personal.

FIT CULTURAL

Hoy, el fit cultural, concepto al cual asociamos la alineación de las personas con los valores y creencias de la organización, ha dejado de ser sólo una frase utilizada en el ámbito de los Recursos Humanos para convertirse en una variable clave de supervivencia profesional. Ya no se trata solo de saber hacer el trabajo; se trata de estar dispuesto a:

• Navegar la complejidad de las reuniones infinitas para lograr consensos.

• Abrazar la incertidumbre de no tener un proceso escrito y resolver sobre la marcha.

• Usar el inglés como lengua nativa en la oficina o “ponerse la camiseta” para tareas que no figuran en el contrato.

Crecimos en una generación donde el éxito era sinónimo de permanencia. Entrar en una compañía, ascender y permanecer en ella era el destino y propósito final de nuestra carrera. Pocas veces nos deteníamos a preguntar si esa cultura hacía match con nuestras expectativas de vida.

HONESTIDAD BRUTAL

¿Estás dispuesto a invertir horas en reuniones para lograr el acuerdo antes de ejecutar? ¿O preferís la adrenalina de decidir algo en el pasillo y verlo implementado en una hora, aunque el proceso no sea perfecto? 

El dilema entre la agilidad del “hacer” y la robustez de la estructura plantea una pregunta fundamental: ¿tu trabajo hace fit con tu diseño de vida?

Esto no es una columna sobre beneficios corporativos o la cercanía de una pequeña empresa. Es una invitación a la honestidad brutal con vos mismo. Antes de actualizar tu CV o buscar el próximo ascenso, es vital entender qué necesita tu “yo” de hoy.

Corporación o pyme ¿Cuál de las dos es la mejor? Ambas! No hay una única respuesta. El reto que te proponemos desde esta columna es diagnosticarte. Mirar hacia adentro y reconocer si el lugar donde estás te permite sentirte real y realizado. Porque, al final del día, el mejor trabajo es aquel que no te obliga a dejar de ser vos mismo.

La verdadera realización no viene del tamaño de la oficina, del nombre de la empresa, de la nómina o socios que maneja, sino de la coherencia entre tus valores y el ritmo del lugar que habitas durante tu jornada laboral.

PILOTO AUTOMÁTICO

Elegir basándonos solo en el salario o el prestigio del logo es, a menudo, la receta para el burnout. El famoso stress laboral que abre la puerta al cansancio y a una sensación de agotamiento donde sólo pretendemos cerrar temas, evitar discusiones y llegar al fin de semana para descansar.

Al momento de pensar en tu próximo paso, ya sea dentro de tu organización actual o buscando nuevos horizontes, detente. Pregúntate qué necesitas en este momento de tu vida. La pregunta no es “¿cuál es la mejor empresa?”, sino “¿este entorno, qué versión de vos mismo te permite ser?”.