Por Daniel Darrieux. Director de Impacto Económico.
Para analizar la situación económica actual y sus perspectivas, resulta necesario recordar el desastre económico y social que dejó el kirchnerismo. Los datos: a diciembre de 2023, la inflación mensual (IPC) fue del 25,5 %, el nivel más alto en 32 años. La inflación anual cerró en 211,4 %. En lo referido a la actividad económica, el EMAE de diciembre registró una caída del 4,5 % interanual y del 3,1 % respecto a noviembre. El PBI 2023 cayó un 1,6 %. Según mediciones desestacionalizadas del 4º trimestre, la caída fue del 1,9 %. Las reservas netas del BCRA eran negativas, de unos USD 11.500 millones.
La deuda de importadores con proveedores del exterior, por restricciones del acceso a divisas, alcanzó niveles récord, superando los USD 42.000 millones a principios de 2024.
Según el INDEC, al cierre de diciembre de 2023, la pobreza llegó al 41,7 %. Es decir, unos 19,4 millones de personas en todo el país.
Nivel de actividad 2026:
El Presupuesto 2026 aprobado por el Congreso Nacional proyecta un aumento del PBI del 4,5 %, una inflación anual del 12 % y un superávit primario del 2,2 % del PBI. El 85 % del gasto previsto para 2026 se destinará a educación, salud y jubilaciones.
El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) publicado por el Banco Central, que refleja la opinión de 25 consultoras y centros de investigación locales e internacionales, y 12 entidades financieras de Argentina, estima un crecimiento del 3,5 %. Recordemos que el 2025 cerró con un aumento en el nivel de actividad estimado en un 4,5 %.
En el Panorama Económico Mundial, el informe que elabora el Fondo Monetario Internacional, se anticipa que la economía argentina crecería un 4 % en 2026, al igual que en 2027.
Inflación:
Según Aldo Abram, director ejecutivo de Fundación Libertad y Progreso, la aceleración inflacionaria de los últimos meses se debió a un proceso previo de pérdida de confianza en la moneda. “La aceleración inflacionaria se produjo porque cuando hay mucha incertidumbre en la Argentina,
dejamos de demandar pesos a mediados de año, hasta las elecciones del año pasado”, explicó. Esto se reflejó en el aumento en la cotización del dólar y el aumento en el precio de los bienes y servicios.
Al momento de escribir este informe (inicios de febrero), la estimación de Libertad y Progreso para enero es de un 2,6 %. “Seguramente en febrero vamos a ver que cae más todavía la inflación, porque tiene una estacionalidad a la baja”, sostuvo.
Y agregó que en marzo podría observarse un repunte moderado.
Abram estima que la inflación mensual podría estar por debajo del 2 % en el segundo trimestre y en menos del 1 % a finales de año.
El citado REM informa una inflación del 20,1 % para 2026. En dicho relevamiento, se estima que la inflación recién bajaría a 1,5 % recién en junio de este año. Es decir que las consultoras relevadas por el BCRA pronostican una inflación mayor a la contemplada en el Presupuesto 2026.
En su informe del 11 de enero, el IERAL Fundación Mediterránea estima dos escenarios:
Una inflación interanual hacia diciembre de 2026 en torno al 23 %, en la medida en que el incremento en la demanda de pesos le permitiría al Banco Central acumular reservas, compensando así el aumento en la oferta de dinero para adquirir los dólares.
Si la demanda de dinero por parte de los agentes económicos fuera mayor, la inflación podría converger al 18 % – 19 % anual. Recordemos que el valor de una moneda depende de la oferta de dinero, la demanda de dinero y la productividad de la economía, y que existe una relación inversa entre el valor de una moneda y la inflación.
Tres ejes críticos:
En el mismo informe, el IERAL sostiene que el mercado mantiene el foco en tres ejes críticos: la ejecución del programa de acumulación de reservas bajo el nuevo esquema cambiario, el proceso de remonetización de la economía y el cronograma para el levantamiento definitivo de las restricciones cambiarias restantes.
Las noticias que surjan en estos frentes –agrega el informe– junto con la evolución de los frentes político y fiscal, serán los que terminen de moldear las principales variables económicas en los próximos meses.
La cuestión impositiva:
La reforma tributaria, en los tres niveles de gobierno, es clave para generar incentivos para la inversión privada, y por ende, el crecimiento económico.
A nivel nacional, el gobierno eliminó o bajó varios impuestos, si bien queda tela para cortar. Hay un proyecto para bajar el impuesto a las Ganancias, resistido por los gobernadores porque afecta la coparticipación.
IMPUESTOS PROVINCIALES Y
MUNICIPALES
Como señala el reconocido tributarista César Litvin en su columna en LA NACIÓN, las provincias y municipios están en distinta sintonía que Nación.
Agrega que a nivel provincial se aplica el peor de los impuestos, que es Ingresos Brutos, recauda el 4 % del PBI y casi se duplicó en los últimos 20 años.
“Para peor –agrega Litvin– las provincias establecen regímenes de retenciones, percepciones y recaudación bancaria que les permiten cobrar por adelantado este impuesto, lo que genera, en muchos casos, saldos a favor de los contribuyentes, convirtiéndolos en acreedores
debilitados ante normativas burocráticas que tornan en una misión imposible la devolución del dinero pagado en exceso”.
A nivel municipal, Litvin plantea que la voracidad fiscal es cada vez mayor. Está naturalizado cobrar impuestos disfrazados de tasas por servicios que no se prestan. O tributos que se establecen en función de la capacidad contributiva del contribuyente. Los recientes aumentos de impuestos a nivel municipal en Neuquén son una prueba de ello. Un desprecio y falta de empatía con los bolsillos de los sufridos contribuyentes.
Litvin propone una solución: reformar las legislaciones municipales, contemplando el “efecto suspensivo” de los recursos que interpongan los sujetos pasivos, para que puedan discutir las tasas ilegítimas ante la justicia sin pagar ni correr el riesgo de ser embargados o ejecutados.
Recordemos, como siempre plantea el ministro Federico Sturzenegger, que para bajar impuestos hay que bajar gasto público. Esto tampoco ocurrió en provincias y municipios.
RIGI Y POTENCIAL EXPORTADOR
El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) lleva aprobados alrededor de 10 proyectos que superan los USD 25.000 millones en inversiones, enfocados mayormente en los sectores de energía (oil & gas, renovables), minería (litio, cobre) y siderurgia. Recordemos que el VMOS (Vaca Muerta Oil Sur) y proyectos de GNL están incluidos.
Dos aspectos muy positivos: buena parte de las inversiones del RIGI están enfocadas a actividades que generan exportaciones, con el ingreso de dólares que ello implica (petróleo, GNL, minería).
Esto contribuye a solucionar el problema crónico de escasez de dólares de Argentina. Una gran diferencia con respecto a la Convertibilidad, período en el que las inversiones se enfocaron principalmente a infraestructura (muy necesaria por cierto), pero que no generaron ingreso de dólares por exportaciones.
Se estima que el oleoducto VMOS, que unirá Vaca Muerta con Punta Colorada, permitirá exportar desde las costas de Río Negro unos USD 15.000 millones de crudo por año.
El proyecto prevé una puesta en marcha temprana en el tercer trimestre del 2026, que habilitará la evacuación de 190.000 barriles diarios, según informa el portal vmos.ar, para llegar a 390.000 barriles diarios a mediados de 2027 y a 550.000 barriles diarios con ampliaciones en una tercera etapa.
Con respecto al GNL, el proyecto de Southern Energy (SESA), el consorcio integrado por Pan American Energy, YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG, a través de la instalación de dos buques de licuefacción en la costa del golfo de San Matías, estima generar exportaciones por aproximadamente USD 2.500 millones por año, lo que equivale a más de USD 20.000 millones por exportaciones en el período 2027-2030.
Otro de los proyectos de exportación de GNL es el que impulsa YPF, asociada con la empresa italiana EMI y ADNOC, de los Emiratos Árabes. Se estima que este proyecto podría generar unos USD 10.000 millones al año.
Claramente, exportar mayores cantidades de petróleo y gas requerirá aumentar la producción, con el consiguiente aumento en el nivel de actividad.
Por ello, es fundamental avanzar con la apertura de la economía. Para exportar más hay que importar más (maquinarias, componentes, insumos). Argentina es uno de los países más cerrados del mundo, si se analiza la relación exportaciones más importaciones en relación al PBI. En su columna del 1/2/26 en LANACIÓN, el economista Marcos Buscaglia cita datos muy descriptivos: “La Argentina importaba en 2023 el 12 % del PBI, contra 24 % de Chile, 33 % de México y 28 % de España. Y, por la misma razón, en uno de los países que menos exporta en el mundo.
La Argentina exportaba en 2023 por 11 % del PBI, contra 28 % de Chile, 32 % de México y 26 % de España”.
ACUERDOS COMERCIALES
El acuerdo comercial entre Argentina y Estados Unidos confirmado recientemente es altamente positivo, y abre grandes oportunidades.
Se suma el Acuerdo MERCOSUR-Unión Europea (UE), firmado en enero de 2026 tras 25 años de negociaciones. Establece una de las zonas de libre comercio más grandes del mundo, de 720 millones de personas. Eliminará aranceles en el 92 % de las exportaciones del Mercosur y el
91 % de la UE.
Para exportar más, hay que producir más, lo que implica mayores inversiones y generación de puestos de trabajo. De allí la necesidad de avanzar con las reformas para ser más competitivos en los mercados internacionales. El mundo es una oportunidad.
CONCLUSIONES
Es altamente positivo que el gobierno nacional tenga una gran convicción en la disciplina fiscal, resguardar el valor de la moneda y mantener como un mantra que la inflación es un fenómeno monetario.
Sumado al objetivo de avanzar con las reformas laboral y tributaria y, a su turno, la previsional.
Estas reformas son imprescindibles para generar las condiciones de competitividad para las empresas y para el desarrollo económico y social. Lo positivo: se están discutiendo temas estratégicos postergados durante años en el país. Lo macro debe ir acompañado de lo micro.
En la medida en que continúe el proceso de acumulación de reservas, seguirá bajando el riesgo país, lo que hará que baje la tasa de interés, con la consiguiente mejora en el acceso al crédito.
Y obviamente, continuar con el proceso de desinflación. Se debe avanzar hacia una total normalización cambiaria. Todavía existen restricciones. Ejemplo: los dividendos generados en periodos previos al 1/1/2025 tienen restricciones para ser girados al exterior. Esta normalización también contribuirá a la baja del riesgo país.
Por último, pero no menos importante, es crucial implementar una profunda reforma en el sistema educativo. El capital humano es una restricción al desarrollo.
En la Argentina está todo por hacer. Para ello hay que generar las condiciones. Una verdadera reconversión productiva.
