Jordán Gesumaría, socio gerente de Veritécnica, describe el funcionamiento del sistema de revisión técnica en Neuquén, el crecimiento del parque automotor asociado a la actividad hidrocarburífera y las limitaciones operativas que enfrentan las plantas habilitadas. Señala que existen instalaciones con capacidad ociosa a la espera de autorización nacional y advierte sobre el impacto de estas demoras en la logística regional y la seguridad vial.
¿Qué es Veritécnica y qué rol cumple dentro del sistema de revisión técnica vehicular en la región?
Somos una empresa neuquina con más de 30 años de experiencia dedicada a la revisión técnica vehicular. Nuestro trabajo es verificar que los vehículos —tanto particulares como de transporte de cargas y pasajeros— cumplan con las condiciones necesarias para circular de forma segura.
Trabajamos bajo normas de calidad, con equipamiento específico y procedimientos estandarizados que garantizan revisiones con criterios claros y consistentes.
Nuestro objetivo es simple: que cada vehículo que sale aprobado esté realmente en condiciones. Muchas veces, la revisión técnica es el único control integral que tiene un vehículo, y ahí se detectan fallas que no se perciben en el uso cotidiano. En ese sentido, nuestro rol es preventivo y tiene un impacto directo en la seguridad vial.
Actualmente, el equipo de Veritécnica está conformado por 40 trabajadores. Durante 2025 realizamos aproximadamente 20.500 revisiones nacionales y 12.500 provinciales. Sin embargo, ese volumen hoy no refleja la demanda real del parque automotor regional.
¿Desde cuándo operan en Neuquén (Capital y Añelo) y cómo evolucionó la empresa en estos años?
Operamos en Neuquén capital desde 1994 y en Añelo desde 2017, acompañando el crecimiento de la provincia y de toda la región.
La evolución fue muy marcada. Desde el primer taller en calle Rosa Alaniz hasta las instalaciones actuales en el Parque Industrial de Neuquén, hubo un salto importante en infraestructura, capacidad operativa y tecnología. Hoy contamos con espacios más amplios, mejor equipados y con procesos más ágiles que permiten revisiones más precisas en menor tiempo.
También evolucionamos en estándares de calidad, incorporando normas como ISO 9001:2015, con auditorías, control de procesos y mejora continua.
Pero más allá de todo, hay algo que se mantiene constante: el valor del equipo humano. La tecnología acompaña, pero son las personas las que hacen que cada revisión esté bien hecha, con criterio técnico y responsabilidad.
En los últimos años, ¿notaron un crecimiento en la demanda de revisiones técnicas en la región, especialmente vinculado a la actividad de Vaca Muerta?
Sí, especialmente por el crecimiento de la actividad de Oil & Gas, que generó un incremento significativo en la circulación de vehículos, sobre todo unidades de transporte de cargas, servicios y flotas operativas con condiciones de uso exigentes.
Pero este aumento no se vio reflejado en la cantidad de revisiones realizadas. El motivo excede lo operativo: a pesar de contar con tres líneas en las revisiones de jurisdicción nacional, hoy solo podemos trabajar con una de ellas que está habilitada. Esa línea funciona desde 1994 y desde hace años está al máximo de su capacidad, en un contexto donde el parque automotor creció de manera exponencial.
Ya en 2015, mi padre, Eduardo Gesumaría, socio fundador de Veritécnica, visualizó este crecimiento y construyó el taller del Parque Industrial con tres líneas completas, listas para operar.
Quienes pasan por Veritécnica lo ven con claridad: de los tres portones, solo uno está abierto. Desde 2017 venimos gestionando la habilitación de esa capacidad ya instalada.
Se realizaron todas las presentaciones administrativas e incluso contamos con un informe técnico favorable de CNRT que considera factible la ampliación. Ante la falta de respuestas, nos vimos obligados a avanzar en instancias judiciales.
Estas habilitaciones dependen de la Secretaría de Planificación de Transporte, dentro de la Secretaría de Transporte de la Nación, bajo el Ministerio de Economía. En un contexto donde el Gobierno Nacional promueve la desburocratización y la simplificación de procesos, entendemos que esta situación debería resolverse con mayor agilidad.
Lo mismo ocurre en Añelo, donde la habilitación nacional todavía no fue otorgada. La decisión de instalarnos allí en 2017 fue una apuesta anticipada, cuando la zona aún no tenía el nivel de desarrollo actual.
Hoy, contar con un taller con habilitación nacional en Añelo es clave para evitar traslados innecesarios hasta Neuquén capital, optimizando tiempos y costos logísticos.
Esto explica también la caída en revisiones en esa planta: 6.321 en 2022, 5.242 en 2023, 4.913 en 2024 y 4.519 en 2025. La mayoría de las empresas que operan en yacimientos requieren RTO nacional, por lo que deben trasladarse a Neuquén, generando allí un cuello de botella.
A la vez, es importante destacar que la planta opera con habilitación provincial y bajo inspecciones de la Universidad Nacional del Comahue, cumpliendo sus estándares técnicos sin haber registrado clausuras ni observaciones desde su puesta en funcionamiento.
No es un problema de capacidad técnica ni de infraestructura, sino de procesos administrativos que impactan en la operación, en los tiempos de las empresas y en la eficiencia del sistema de transporte regional.
Por eso, distintas cámaras de transportistas de Neuquén y Río Negro se sumaron al reclamo. En un contexto como el de Vaca Muerta, donde la logística es crítica, habilitar esta capacidad no solo mejoraría nuestra operación, sino que alinearía la gestión pública con las necesidades reales del sistema productivo.
Desde su experiencia en la revisión técnica, ¿cuáles son los principales riesgos de circular con un vehículo que no se encuentra en condiciones adecuadas?
Un vehículo que no está en condiciones es potencialmente peligroso. Muchas de las fallas que detectamos no son evidentes en el uso cotidiano, especialmente en contextos urbanos.
Problemas en frenos, tren delantero o amortiguación suelen aparecer cuando el vehículo debe responder en situaciones más exigentes (especialmente en ruta, a mayor velocidad o con carga).
Por eso el control preventivo es clave: permite detectar problemas a tiempo y evitar que se conviertan en situaciones de riesgo en la vía pública.
A partir de los controles que realizan a diario, ¿cuáles son las fallas más frecuentes que encuentran en los vehículos?
Las fallas más habituales tienen que ver con el desgaste y la falta de mantenimiento. Como por ejemplo, en sistemas de frenos, iluminación, neumáticos, suspensión, tren delantero y amortiguadores.
Muchas pueden resolverse de manera simple si se detectan a tiempo. El problema es cuando se postergan, porque terminan afectando el estado general del vehículo.
En ese sentido, la revisión técnica no solo cumple una función de control, sino también de orden y diagnóstico.
El Gobierno nacional anunció cambios en el sistema de revisión técnica vehicular, habilitando que pueda realizarse en talleres particulares. ¿Qué impacto creen que podría tener esta medida en el sector?
Los cambios que introduce el Decreto 196/2025 abren un nuevo escenario. Valoramos la iniciativa de avanzar hacia un sistema más ágil y desburocratizado, en línea con la lógica de apertura y simplificación que impulsa el Gobierno Nacional.
En ese marco, entendemos que ese mismo criterio debería aplicarse a situaciones pendientes como la ampliación de capacidad operativa en plantas ya existentes. En nuestro caso, contamos con infraestructura instalada y lista para operar desde hace años, por lo que confiamos en que se avance con las habilitaciones aún no resueltas.
Otro aspecto relevante de la nueva legislación es el cambio en los plazos de obligatoriedad para vehículos particulares: la revisión, que se exigía a partir de los dos años, pasaría a pedirse a partir de los cinco años.
Desde nuestra experiencia, es una modificación significativa: son tres años más sin controles técnicos obligatorios en una etapa clave de la vida útil del vehículo.
También es importante considerar que estas medidas están orientadas principalmente a vehículos particulares, y no necesariamente contemplan la misma lógica para el transporte de cargas y pasajeros, donde las exigencias de uso son mayores.
Por otro lado, creemos que la mejora del sistema también pasa por habilitar la capacidad ya instalada, mejorando cobertura, tiempos de atención y eficiencia, sin necesidad de generar nuevas estructuras.
En definitiva, el desafío es avanzar hacia un sistema más accesible y eficiente, sin perder de vista la calidad, la trazabilidad y la confiabilidad de las revisiones, fundamentales para garantizar la seguridad vial.

