“Sin baja de impuestos, le estamos robando a la gente”

“Sin baja de impuestos, le estamos robando a la gente”

Martín Litwak, especialista en Tributación y director de las consultoras Untitled y Evolve, analiza la marcha del plan económico de Javier Milei, advierte sobre los errores del sistema impositivo argentino y propone claves para una reforma tributaria real, con foco en la eliminación de impuestos distorsivos, la necesidad de competencia fiscal y la importancia de acercar la planificación patrimonial a todas las familias.

¿Cómo estás viendo la marcha del plan económico de la administración Milei?

En líneas generales, bien; evidentemente, en su gran mayoría, las cosas van más o menos ordenadas. Las opciones que existen son bastante malas, con lo cual vamos arriba apoyando.

Esperando que en algún momento se dé la baja de impuestos, que es obviamente lo que falta; de hecho, yo hubiera empezado por ahí; él empezó por el gasto. Bienvenida sea la reducción del gasto público, pero si no la acompañamos con una baja de impuestos, le estamos robando a la gente.

¿Algunas ideas rectoras para una reforma tributaria?

A grosso modo, hay cuatro tipos de impuestos. Hay impuestos a las ganancias, hay impuestos a los consumos y esto se lleva a nivel global, no solo en Argentina. Existen impuestos al patrimonio, sean bienes personales, sea un impuesto a la herencia, por ejemplo, y hay impuestos a las transacciones como impuesto al cheque.

Los primeros dos impuestos: ganancias y consumos, son dos impuestos que, si bien a nadie nos gusta pagar, la realidad es que se aplican en momentos en los cuales uno exteriorizó una cierta capacidad contributiva. Cuando empezamos a gravar patrimonio y transacciones, estoy gravando situaciones donde puedo estar perdiendo plata…

¿Por dónde se podría comenzar?

Lo primero que hay que hacer en cualquier reforma tributaria es eliminar todos esos impuestos que gravan transacciones y patrimonio de vuelta, bienes personales, retenciones, transacciones, ingresos brutos, cheque, etc.

Hay un montón de impuestos para eliminar sin comprometer la recaudación y, de hecho, hay un montón de impuestos que, al eliminarlos, van a aumentar la recaudación. Con lo cual, ahí es donde es un poco mi disconformidad  con el gobierno, no en la parte de macroeconomía, sino en la parte de bajemos impuestos. Javier sabe perfectamente lo que es el efecto Laffer; lo postulaba antes de ser candidato y antes de ser presidente.

¿Y cómo se podría resolver?

Hay dos cuestiones. Una es asumiendo que la coparticipación no se puede modificar, que de hecho yo creo que hoy es muy difícil. Hay un montón de impuestos de tipo nacional que se pueden bajar y un montón de cosas que se pueden mejorar. Si adicionalmente pudiéramos mejorar la coparticipación o eliminarla, qué es lo que hay que hacer, sería espectacular. El gran problema de Argentina, es la coparticipación federal.

Argentina es un país en los papeles federal, pero en la recaudación de impuestos, unitario. Y eso no funciona. La Argentina debe ser un país donde haya competencia tributaria entre municipios y provincias, como pasa en España, como pasa en Suiza, como pasa en Estados Unidos. La falta de consistencia en el sistema político y el sistema tributario no es gratuita.

En el Municipio de Tres de Febrero (Bs.As.) están reduciendo tasas y ya hay empresas que se están trasladando a esa localidad…

Sí, y antes lo hizo Iguacel. Creo que son pequeñas muestras que tienen cobertura mediática parcial, muy politizada también. Sin duda, son los pasos por llevar a cabo para que la situación tributaria del país mejore y el esfuerzo fiscal de los argentinos baje. Hoy es récord mundial: el pago de impuestos de Argentina es mucho más alto que en cualquier otro lugar del mundo.

El argentino hoy paga muchos más impuestos, proporcionalmente a lo que se paga en Dinamarca, Noruega y demás. No recibe las prestaciones (para mí no pasa por el tema), sino que tampoco recibe la seguridad jurídica que hay en estos países para poder emprender, crecer, invertir y demás.

Lo que se plantea a nivel nacional también puede aplicarse a nivel provincial y municipal…

Por supuesto.

¿Algunos errores a evitar en la planificación patrimonial?

El primer error es considerar que no es para uno. Cuando hablas con los agentes, te dicen “no tengo tanta plata”, “mi familia no se va a pelear nunca”, “no soy tan grande”.

La realidad es que todas las familias potencialmente se van a pelear por una herencia. La verdad es que cuando uno menos tiene, más tiene que proteger su patrimonio, porque una pequeña pérdida o una mala decisión nos puede llevar de la riqueza a la pobreza. En cambio, yo tengo mucho dinero; puedo darme el lujo de cometer errores.

¿Y la edad también influye?

El tema de las edades es otro de los grandes mitos que hay. Si fallezco a los 85 años sin haber planificado mi patrimonio, tengo en general hijos grandes que se las van a arreglar o que al menos van a poder tomar posesión de los bienes.

Si tengo 45 años e hijos de 13, 15 y 7 años, mis hijos no solo que no saben, sino que no van a poder tocar los activos, porque existen una serie de medidas que lo impiden; con lo cual, para mí, hay que pensar que la previsión patrimonial es para todos.

Tengo que prever si me incapacito; la gente hoy vive muchos más años, lo cual está buenísimo, pero también identificamos muchos más casos de incapacidad. Te digo más, ni siquiera incapacidad, por ahí vulnerabilidad. Hay personas que tienen entre 80 y 85 años, son vulnerables a su círculo cercano en cuanto a cuestiones patrimoniales y que eso puede evitarse también. Hay que pensar que esto es algo para todos. Siempre hablo de democratizar o de humanizar la planificación patrimonial.

Es interesante que las personas empiecen a darse cuenta de que esto no es para los millonarios, que esto no es para gente que solo le importa el dinero. Es para todos, para tener una vida un poco más tranquila, y así como uno planifica un montón de otras cosas, debería planificar un patrimonio.

¿Qué acción podría desarrollar siendo padre de familia con hijo de 12 años?

Parece un argumento de venta, pero no lo es. La realidad es que cada caso es distinto, porque si está casado o divorciado, la mujer maneja las finanzas con él o las maneja sola. Hay que identificar la posición económica, donde están los activos, si en la Argentina o en el exterior. Siempre que están en el exterior, hay más herramientas para planificar.

Te diría como titular: tener beneficiarios que son vulnerables o incapaces, que pueden ser menores, gente adicta, que pueden ser personas que no sepan manejar dinero.

Siempre hay soluciones; el tema es sentarse a pensar. Pensemos en un matrimonio y cómo prevenir un conflicto ante un posible divorcio.

¿Qué reglas se pueden plantear a priori?

En Argentina existe la separación de bienes, hasta hace unos años. Es un gran avance. Sobre todo, si pensamos que hace 50 o 60 años el hombre que manejaba legalmente era administrador del activo conyugal. Después de otras reformas, hoy tenemos una posibilidad de separación de bienes.

Es lo más sano, es decir, es una unión sentimental, una unión en el amor, una unión de relación, pero no necesariamente una unión económica. Entonces, esa es una opción. Todavía en Argentina, que es el próximo paso en algún punto, es que no se han validado los acuerdos prenupciales.

De cualquier manera, no está mal hacerlo, porque cuando haya algún caso que lo acepte, en definitiva, va a ser válido para todos los que lo pensaron. El acuerdo prenupcial está previsto para tener valor cuando uno se separa, no antes.

Además, preverlo, hacerlo y después uno dice: “Bueno, por ahí el día que me separe, esto vale para algo”. La forma de resolverlo es: separación de bienes y tal vez llegar a algún acuerdo antes del matrimonio, donde puede haber pase de bienes de un lado para otro. La separación de bienes es una donación previa y nos puede dar una buena solución.

¿El impuesto a la herencia en Estados Unidos a quiénes afecta?

Al principio consultabas sobre qué errores la gente comete o incurre, y uno de los errores más comunes es que las personas no estudian la legislación de los países donde invierte.

Dicen: “Voy a invertir en Estados Unidos porque es más seguro que Argentina”. Todavía sí, pero vamos a ver qué pasa con Trump en unos meses. Estados Unidos tiene sus reglas que tiene que cumplir. Una de esas reglas es que cuando uno invierte en activos norteamericanos, sea una cuenta bancaria, un inmueble, un negocio en Estados Unidos, va a pagar impuesto de herencia y el mínimo no imponible para extranjeros es bajísimo.

Es decir, bajísimo en comparación con el local. Un ciudadano norteamericano fallece y tiene 13 millones de dólares para dejar sin ningún impuesto a sus herederos. Una persona no norteamericana fallece con activo de Estados Unidos y tiene solamente 60.000 dólares. En general, hay un bloqueo de las cuentas bancarias hasta que se termina de resolver la cuestión.

¿Qué recomendas?

Es que no tengan cuentas individuales en Estados Unidos; esto se evita simplemente con una sociedad extranjera en ese país, es decir, una típica sociedad de las que uno llama offshore. Una sociedad de cualquier lado evita el impuesto porque uno no fallece con activo americano, sino que fallece con un activo consistente en acciones de la compañía extranjera.

Si uno va a tener su activo en Estados Unidos, que está perfecto hasta ahora y funciona, tener la precaución de hacer la inversión a nombre de una sociedad y no a nombre personal, que esto además me evita el intercambio de información con Argentina. También hace más fácil la sucesión en sí mismo, más allá del impuesto. Es decir, que el activo pase al tercero que yo quiero que pase.

Títulos de sus libros

• 2018 | Cómo protegen sus activos los más ricos

Y por qué deberíamos imitarlos

• 2020 | Paraísos fiscales e infernos tributarios

• 2021 | Planificación patrimonial para celebrities

Cómo evitar los errores más comunes que cometen artistas y deportistas de élite.