El mundo es una oportunidad, en la medida que se generen las condiciones adecuadas, en términos de calidad institucional, estabilidad macroeconómica y aumentar la competitividad de las empresas. ¿Cuáles son esas condiciones? Marcelo Scaglione, fundador y CEO de NuevasIdeas, responde a este interrogante con gran solvencia profesional. Como subsecretario de Estado entre 2016 y 2019, lideró el proceso de acceso de Argentina a la OCDE, a lo que suma un nutrido background internacional y conocimiento de la actividad económica del país. En este diálogo con IMPACTO ECONÓMICO, expone, entre otros temas, el potencial productivo de la Argentina, cuáles son los requisitos para ingresar a la OCDE y las reformas pendientes para generar un ambiente de negocios favorable.
¿Cómo evalúa el potencial productivo de la Patagonia?
Hay cinco grandes motores del crecimiento, que también están en el resto de las regiones de Argentina: en Patagonia, en términos de energía, tenés el 85% del petróleo del país, el 85% del gas natural. La energía nuclear, que es una energía limpia, y es una energía de futuro. También la energía hidroeléctrica, la energía eólica y el hidrógeno verde.
¿Qué otros sectores se pueden potenciar?
La minería: tenemos plata, oro y también hay yacimientos potenciales de litio, menos que en el norte.
En agroalimentos, existe un gran desarrollo en la fruticultura, también un gran desarrollo a nivel de la pesca y la ganadería. La agricultura, si bien no es lo mismo que en la región pampeana. También la viticultura. Los vinos de la Patagonia se están comenzando a posicionar.
Hay quienes cuestionan a la energía nuclear…
La Unión Europea, en sus últimas directivas, considera a la energía nuclear como energía renovable, energía verde. Tenés un gran potencial y sin energía no podés tener producción.
¿Cómo nos ven desde el exterior?
Recientemente, estuve cenando con un inversor de Estados Unidos, que tiene su empresa en Silicon Valley. Está analizando los clusters tecnológicos de la Patagonia, porque dice que ve futuro.
Son motores que, si los unís con las buenas prácticas y estándares internacionales de la OCDE, donde Argentina ya formalizó el proceso de acceso que comenzamos hace casi nueve años, atravesando muchísimas dificultades, nos van a permitir transitar el camino del desarrollo.
¿Cuáles son los requerimientos para ser parte de la OCDE?
Argentina tiene que empezar a preparar los exámenes; es un proceso que va a durar algunos años. A Chile le llevó 6 años, a Colombia 8, a Costa Rica le llevó 9. Son los últimos 3 países que ingresaron. Está demostrado que un país que ingresa en la OCDE, en 25 años, pasa del subdesarrollo al desarrollo.
Yo trabajo para contribuir a que Argentina se integre al mundo, a través de las buenas prácticas de la OCDE, junto con las oportunidades que comenté en energía, minería, alimentos, en economía del conocimiento, en turismo. Hay que hacer los deberes.
Hoy América Latina tiene cuatro países miembros de la OCDE: México, Chile, Colombia y Costa Rica.
Recordemos cómo se creó la OCDE…
Se creó como la continuación del Plan Marshall, que refundó a los países europeos que habían quedado devastados después de la Segunda Guerra Mundial y les permitió en menos de tres décadas volver a ser países ricos. Tenían el potencial, pero habían sido destruidos; había que reconstruirlos.
También les está permitiendo a los países de Europa del Este tener tasas de crecimiento del 250% acumulado en 20 años. Es el caso de Polonia y Estonia. Hizo posible la reconstrucción de Japón, de Corea del Sur, de ser un país sin industria, sin nada, a convertirse 25 años después en la doceava economía desarrollada del mundo, en el sexto exportador mundial, con los mejores indicadores en educación, salud, ciencia, tecnología, emprendedurismo, de los países miembros de la OCDE.
¿Cómo está integrada?
La OCDE está integrada únicamente por 38 países; es un club cerrado. Estos países generan el 75% de la inversión y el 60% del comercio global.
Tienen las mismas reglas en cuanto a las instituciones, en cuanto al desarrollo del capital humano, inversión en educación y salud, en cuanto a la preservación del ambiente y la biodiversidad, y en cuanto al desarrollo económico y productivo.
Entonces, como aplican las mismas reglas, tienen confianza entre ellos; esa confianza es la que permite que inviertan y se desarrollen entre sí.
Generar confianza es clave…
¡Claro! Si analizás el “Veraz” de Argentina de los últimos 100 años, tuvo déficit en más de 90 años. Ese déficit implica que pediste prestado para financiarlo. ¿Por qué? Porque se gastaba más de lo que se recaudaba. Y no solamente pediste prestado, sino que incumpliste. Hubo 9 defaults en 100 años, de los cuales 5 fueron en los últimos 40 años. Por más que haya un cambio de gobierno, ¿qué te dicen de afuera? Wait and see (esperar y ver).
¿Ingresar a la OCDE puede acelerar la recuperación de confianza?
Sí. La OCDE es un tercero de confianza, porque no cualquier país ingresa. Para que la OCDE te admita, primero como candidato, que es el caso de Argentina hoy, junto con Brasil y junto con Perú. Hay que pasar 26 exámenes que van a durar algunos años, con expertos de la OCDE y técnicos de los países miembros que te van a evaluar. Hay que hacer un montón de transformaciones para tener el sello del país miembro; eso te asegura que tenés un norte trazado para los próximos 25 años.
Con ese norte trazado y un buen liderazgo político, lo que hay que hacer es seguir ese norte y no inventar nada, porque la rueda está inventada. Y si a eso le sumas las oportunidades sectoriales mencionadas, en energía, minería, alimentos, economía de conocimiento y turismo, realmente te convertís en un país desarrollado y la Patagonia puede ser el gran motor de todo eso.
¿Qué importancia le da la OCDE a América Latina?
Este año se cumplen 10 años de que la OCDE creó el programa “América Latina y el Caribe”, que es el que permitió poner un mayor foco y prestar más atención a la región. Y que permitió también que hoy Argentina sea un país candidato.
Junto con el sector privado, estamos lanzando en Montevideo el “Centro Internacional para la Convergencia de América Latina y el Caribe con la OCDE y con sus países miembros”. Acabamos de cerrar acuerdos que nos permiten tener presencia en casi todos los países de América Latina y el Caribe con distintas filiales. Estamos cerrando acuerdos con el sector empresario, con asociaciones empresariales que están presentes en toda la región.
¿Cómo estamos en el contexto de la región?
Argentina tiene 47 millones de habitantes y producimos alimentos para 400 millones de personas, un poquito menos que un multiplicador de 10. Paraguay tiene 6 millones de habitantes y produce alimentos para 60 millones de personas. Paraguay produce más alimentos que Argentina en proporción.
Esto que vemos en Argentina también lo vemos en el continente. Somos un continente, excepto la situación en Venezuela, lamentablemente con la continuidad de una dictadura. Salvo este país, Nicaragua y Cuba, somos un continente de paz, que es un bien que está escaseando en el mundo. Hay guerra de nuevo en Europa, hay guerra en Oriente Medio, en África. Y el mundo necesita de las materias primas, y también del capital humano que tiene América Latina.
Los 33 países de América Latina y el Caribe pueden ser una solución a lo grande para el mundo, y ahí la OCDE puede ser una gran palanca para el desarrollo.
¿Cuáles son las principales reformas para calificar a la OCDE?
En primer lugar, lo que está haciendo el gobierno: ordenar la macro. Esa macro ordenada significa una drástica caída de la inflación, una política monetaria que resguarde el valor de nuestra moneda, con un Banco Central independiente.
¿En cuanto al sistema tributario?
Necesitás reformular la carga tributaria, que en Argentina es extremadamente excesiva. Lo que el presidente anunció a fin de año: reducir el 90% de los impuestos. Tenemos un montón de impuestos que hacen muy mal al desarrollo productivo; es una de las grandes prioridades.
¿Qué otras reformas se requieren?
Hay que reducir la carga regulatoria, que es el trabajo que está haciendo Federico Sturzenegger con la motosierra. Esto es muy importante, porque muchas veces no se piensa lo que representa la carga regulatoria en el peso en el PBI.
¿Y en lo referido a la educación?
Hay que invertir en capital humano; estamos muy mal en las pruebas PISA. Vos podés hacer las reformas macro, pero para que el desarrollo sea sostenible se necesita formar a las próximas generaciones. En las pruebas PISA, que miden el impacto de la calidad educativa en casi 80 países del mundo, Argentina está 71 sobre 79. Nuestros chicos no saben hacer las operaciones matemáticas básicas, no saben hacer comprensión de texto. Sin educación, la macro sola no te sirve.
La salud es otro sector clave…
Estuve en San Martín de los Andes a fines del año pasado, en el congreso anual que reúne a todas las obras sociales provinciales, con casi 7 millones de afiliados.
Les di un dato a los dirigentes: los países de la OCDE invierten en salud un promedio del 7% del PBI. En Argentina, casi el 8%. No es lo que invertís, es el impacto de la inversión. Tenés un sistema opaco que se superpone: las obras sociales provinciales, las obras sociales sindicales, las prepagas, los hospitales nacionales, provinciales, municipales… es un gran desorden.
El problema es lo que se pierde por corrupción, además de la mala administración…
La OCDE tiene medido cuánto se pierde por corrupción: en la Unión Europea representa el 1% del PIB por año. Son 120.000 millones de euros. El costo de la corrupción anual en un país emergente como Argentina es el 5% del PBI. En un PIB de 600.000 millones de dólares, son 30.000 millones de dólares que se van por el agujero de la corrupción.
¿Cuál es la importancia de la calidad institucional para calificar a la OCDE?
Hay que tener instituciones fuertes, un buen equilibrio entre la Nación y las provincias, un buen sistema de coparticipación federal. También división de poderes, una justicia independiente y ágil. Los condenados por corrupción en Argentina alcanzan el 1% de las sentencias y los juicios duran en promedio 20 años.
Además de corrupción, hay impunidad…
Exactamente, Neuquén acaba de destituir a su vicegobernadora; estamos hablando de algo que es extremadamente presente.
¿Con respecto al tema “infraestructura”?
Hay una falta muy importante de infraestructura. Me decía el gobernador Figueroa que estiman que el déficit de infraestructura en Neuquén, si recuerdo bien, es de casi 4.000 millones de dólares. Una parte de la falta de competitividad se debe a la falta de infraestructura.
Aumentar la competitividad de las empresas es clave…
Hay que hacer los deberes en lo macro y a nivel micro. Hay que ayudar a las empresas a que sean competitivas. Hay muchos nichos de falta de competitividad, que están relacionados justamente con el desmanejo macro de muchas décadas. Con ordenamiento macro, trabajar la competitividad a nivel micro en los territorios, en las economías regionales, con inversión en capital humano, preservando el ambiente y la biodiversidad, con instituciones fuertes, haciendo los deberes, en 25 años nos convertimos en un país desarrollado.
¿Cómo evaluás el potencial tecnológico de la Patagonia?
Hay energía abundante, frío, que es muy beneficioso para el procesamiento de datos, para inteligencia artificial, para minado de monedas. Cuando me reuní con el gobernador Figueroa, también visité a mi amigo Diego Manfio, que participa del desarrollo del Polo Tecnológico en Neuquén. La economía del conocimiento es un gran motor.
Requiere más recursos humanos calificados…
Es crucial. Quizás la Universidad Nacional del Comahue tendrá que sumar más carreras enfocadas a lo tecnológico. La producción de Vaca Muerta también necesita más tecnología. Países como Suecia y Noruega están aplicando la inteligencia artificial a la gestión de minas, en el caso de Suecia, o a la gestión de pozos petroleros, como el caso de Noruega.
En la Universidad del Comahue y a nivel secundario hay una contaminación de ideas de izquierda, contrarias a la iniciativa privada…
Eso se combate de manera muy simple. Si las empresas se instalan porque están las oportunidades, van a necesitar recursos humanos. Si no, los van a traer de afuera. Ahí tenés la oportunidad para decirles: “Muchachos, déjense de boludeces, el mundo cambió”. Hoy perfectamente vos podés tener un Silicon Valley en Neuquén… es eso o reivindicar a Evo Morales y el chavismo…
¿Tenés previsto un próximo viaje a Neuquén?
Todavía no. Hace poco estuve con Diego Manfio, también con Gustavo Mauad, un gran amigo. Me gusta cocinar, y uso el aceite de oliva que produce Mariana, su esposa, que es maravilloso. Así que espero poder estar en breve de nuevo en Neuquén.
EL PERFIL de Marcelo Scaglione
Es Contador Público Nacional y especialista en Comercialización de la Universidad de Buenos Aires y Máster en Administración Pública de la Escuela Nacional de Administración (ENA) de Francia.
Papá de Franco y Gina, hijo de Alicia y Alberto. Emprendedor, empresario y especialista en política internacional e integración regional.
Tiene 30 años de experiencia profesional, de los cuales 15 en 40 países de Europa, América, África y Asia en startups, PYMES y corporaciones, organizaciones de la sociedad civil, gobierno y organismos internacionales como el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, la Comisión Europea y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.
Fundador y CEO de NuevasIdeas, red y plataforma global de consultoría sobre buenas prácticas de la OCDE y puente de distintas redes internacionales que Marcelo integra en Estados Unidos, Europa, Medio Oriente y América Latina.
En América Latina y el Caribe es fundador del “Centro Internacional para la Convergencia de América Latina y el Caribe con la OCDE y sus países miembros”, con sede en Uruguay y presencia en todo el continente. En Argentina es miembro del Instituto para el Desarrollo Empresarial de Argentina (IDEA) y del Foro de Directores Corporativos, profesor asociado de la Universidad de Buenos Aires (UBA), cofundador de la “Red de Gobernanza Argentina” y de la “Red Federal ConstiTuya” y miembro consejero del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI). Además, preside el capítulo argentino e integra el Board global del Alumni de la Escuela Nacional de Administración (ENA) de Francia.
Lideró el proceso de acceso de Argentina a la OCDE, como subsecretario de Estado entre 2016 y 2019. Es cuatrilingüe francés, inglés, portugués y español. Durante la pandemia comenzó sus estudios de chino.
