“Con muy pocas personas se pueden hacer empresas enormes”

“Con muy pocas personas se pueden hacer empresas enormes”

Por ARIANA NAVARRETE. Columnista y redactora.

Sebastián Serrano, CEO y fundador de Ripio, repasa el origen de la compañía, su crecimiento en América Latina y los nuevos horizontes de la industria fintech. Desde los primeros pasos como BitPagos hasta convertirse en el principal proveedor B2B de la región, explica por qué la tokenización y los activos digitales marcarán el futuro del mercado de capitales.

Ripio nació como BitPagos. ¿Cómo fueron esos primeros pasos?

El nombre original fue BitPagos porque en la primera iteración arrancamos haciendo pagos. Teníamos algo de experiencia en ese momento y en el primer año nos enfocamos en eso, pero rápidamente nos dimos cuenta de que no había ninguna billetera, ningún exchange en Argentina, y que todavía no existía un mercado fuerte para Bitcoin. El procesador de pagos tenía algo de tracción, pero lo que más se necesitaba era una billetera. Así nació la billetera como producto dentro de BitPagos, y luego terminó dándole nombre a toda la compañía.

¿Cómo evolucionó el modelo de negocio desde entonces?

Al principio era un producto muy orientado al usuario final. Con el tiempo se fue volviendo cada vez más corporativo. Hace unos tres años lanzamos nuestra oferta B2B para que empresas tradicionales, bancos, fintechs y plataformas de e-commerce pudieran ofrecer servicios con criptomonedas. También trabajamos con empresas más nativas de cripto que no tienen infraestructura bancaria o regulatoria. Hoy somos el proveedor B2B más grande de América Latina. Entre nuestros clientes están Mercado Libre, Banco Itaú e IOL. Más de 2.000 empresas usan nuestra infraestructura para operar con stablecoins, criptomonedas y, más recientemente, tokenización.

¿En qué países tienen presencia hoy?

Nuestros principales mercados son Argentina y Brasil, pero también estamos en Colombia, México, Uruguay, Chile y Estados Unidos. En EE.UU. tenemos licencia de procesamiento de dinero en Florida y somos un Money Service Business federal. En México tenemos licencia de PCAV y de remesadora. En Argentina somos PSP y proveedores de activos virtuales. Lo mismo en Brasil y Chile. Hoy el equipo está formado por unas 250 personas, la mitad en Argentina y el resto distribuido en la región, con más peso en Brasil.

¿Qué barreras ves hoy en la industria fintech?

Creo que hay cosas que van a crecer naturalmente. La regulación de stablecoins en Estados Unidos va a dar mucha claridad. Los dólares cripto se usan muchísimo y se espera que este mercado crezca 20 veces en la próxima década. En Argentina, la CNV lanzó un régimen de tokenización que puede revolucionar el mercado de capitales. Es un mercado muy pequeño, pero con la tokenización se puede operar 24×7, con costos más bajos y proyección global. También en EE.UU. está avanzando la Clarity Act, que regula los Real Assets, activos del mundo real, una de las categorías que más va a crecer en países emergentes como Argentina.

¿Proyectos a futuro?

En Estados Unidos hasta ahora operábamos solo nuestra mesa de OTC para clientes institucionales, pero con un marco regulatorio más claro estamos lanzando la plataforma retail. Es un paso importante. También vamos a seguir expandiendo presencia en la región y trabajando fuerte en tokenización. Además, empezamos a colaborar con empresas como Coinbase y otras aplicaciones cripto que no tienen infraestructura bancaria local. Ahí vemos una gran oportunidad de dar servicio y distribuir regionalmente.

Un mensaje de aliento para los emprendedores…

Hay que pensar en grande. Todos tenemos las mismas 24 horas y vivimos en un mundo cada vez más global y conectado. Con muy pocas personas hoy se pueden hacer empresas enormes. Incluso, potenciados por la inteligencia artificial, puede que en algún momento veamos unicornios de una sola persona. Eso es un desafío, pero también una gran ventaja. Siempre es un buen momento para emprender, pero este es un momento particularmente interesante.