Con más de 1.800 colaboradores y presencia en 43 mercados, la empresa familiar liderada por Leticia Fenoglio combina calidad artesanal, innovación y una estrategia de expansión sostenida. Una historia nacida en Bariloche que hoy atraviesa fronteras sin perder su identidad.
¿Cómo fueron los comienzos de la familia Fenoglio en la industria del chocolate?
Los comienzos de nuestra familia se remontan a Torino, en el norte de Italia, donde mi abuelo producía chocolates y helados en el Piamonte. A fines de los años 40, mis abuelos se mudaron a la Patagonia porque los lagos y montañas de Bariloche les recordaban a su tierra natal. Acá abrieron la primera chocolatería de la región y así nació una tradición familiar que continuó mi padre, Diego, cuando se hizo cargo del negocio muy joven. De esa historia nacen Rapanui y, muchos años después, Franui, un producto que también fue creación suya en el año 2013.
¿Cuál es la composición societaria actual de Rapanui?
La composición societaria actual de Rapanui es entre mi padre, mis dos hermanos y yo, en partes iguales. Es una empresa familiar con una estructura profesionalizada.
¿Hace cuánto comenzaste a participar en la empresa y cuál es tu función?
Me incorporé en 2006, invitada por mi padre, para acompañar un proceso de profesionalización y expansión. Unos años después se sumó mi hermano Aldo y hace dos años mi hermano Julián. Hoy soy CEO de Rapanui y Franui, y mi rol abarca desde la visión estratégica hasta el desarrollo de productos, equipos y mercados.
¿Cuántas plantas conforman la estructura de producción de Rapanui?
Hoy la estructura de producción de Rapanui y Franui está compuesta por cinco plantas: tres en Bariloche, dos en Buenos Aires y una en Valencia. En Bariloche elaboramos todos nuestros chocolates artesanales; en las plantas de Buenos Aires producimos las bases de los helados que luego se envían a cada una de nuestras sucursales, donde también hay fábricas de elaboración para que el helado se produzca diariamente y mantenga su frescura. La planta de Fátima, la más reciente, produce chocolate y Franui para Latinoamérica, mientras que la planta de Valencia nos permite elaborar Franui para el resto de los mercados internacionales.
¿Qué cantidad de colaboradores integran la empresa?
Hoy en Rapanui trabajan 1.600 colaboradores en Argentina y 240 en Valencia. Somos una empresa que creció mucho en los últimos años, pero que mantiene el espíritu familiar.
¿Y en cuanto a los mercados geográficos?
Franui está presente actualmente en 43 mercados y nuestro objetivo es alcanzar los 50 antes de fin de año.
¿Cuál es la estrategia de diferenciación de Rapanui?
Nuestra diferencia está en la calidad, en el respeto por la tradición artesanal y en la innovación constante. El tagline de Rapanui, así lo refleja: “Innovar es nuestra más rica tradición”. El origen patagónico es una parte muy importante de nuestra identidad. La trayectoria chocolatera familiar es un gran diferencial también. Esa combinación entre historia, calidad y emoción es lo que nos distingue y lo que hace que la gente se conecte con la marca.
¿Cómo aumentar la competitividad para exportar, cuáles son los obstáculos a remover?
El desafío es seguir mejorando la eficiencia sin perder nuestra esencia. Exportar desde Argentina requiere mucha planificación, inversión y constancia. Es clave trabajar en certificaciones internacionales, sostenibilidad y trazabilidad para cumplir con los estándares de cada mercado. También necesitamos acompañamiento financiero y estabilidad en las reglas del juego para que las empresas que producen en el país puedan proyectarse a largo plazo. Lo importante es no perder el foco en lo que nos trajo hasta acá: la calidad del producto y el compromiso con hacerlo bien.
Como CEO, ¿qué criterios de gestión te resultaron útiles para desarrollar un liderazgo eficaz?
La cercanía. Creo en liderar desde adentro, en estar presente y escuchar. Me gusta conocer a las personas, entender qué las motiva y acompañarlas en su crecimiento. Creo fundamental transmitir la pasión que uno tiene por lo que hace a todo el equipo, porque cuando eso se logra, el compromiso y los resultados llegan de manera natural.
¿Cuáles son las claves para captar y retener talento, en función de tu experiencia?
La clave está en construir una cultura donde las personas quieran quedarse. Valoramos la formación interna, las oportunidades de crecimiento y el trabajo en equipo. Buscamos que todos se sientan parte de algo más grande, que encuentren sentido en lo que hacen y orgullo en el producto que elaboran. Cuando hay pasión, reconocimiento y un ambiente humano, el talento no solo se queda: florece.
¿Planes a futuro?
Seguir creciendo con propósito. Nuestro objetivo es llevar Franui a los 190 países del mundo. También planeamos abrir uno o dos nuevos locales de Rapanui en Argentina por año y ver germinar nuestras primeras plantas de frambuesa en Trevelin. Queremos seguir innovando, pero sin perder lo más importante: nuestras raíces, el espíritu familiar y la pasión que nos trajo hasta acá.
EL PERFIL
Leticia Fenoglio, nacida en Buenos Aires, desde sus cinco días de vida vive en Bariloche.
Divorciada, tiene un hijo de 13 años. Es diseñadora de profesión.
Sus hobbies: navegar, esquiar y acampar. Bariloche es su lugar en el mundo.
