Por Alex Valdez (*).
Desde hace un tiempo prudencial, la sociedad recibe mucha información relacionada con la explotación no convencional en la formación Vaca Muerta, viendo su evolución exponencial que ha tenido y muy posiblemente continúe con la misma.
La provincia del Neuquén, en su mayor parte ha sido beneficiada por el impacto de este desarrollo No Convencional como también el resto del país.
Hoy vemos como la explotación en Vaca Muerta, denominada Shale, tracciona en forma incremental la producción de petróleo y gas, iniciando en forma incipiente por el año 2010.
Sin embargo, tenemos otra realidad en el país, es la que ocurre con la explotación Convencional de petróleo y gas, cuya vida tiene más de 100 años.
Recordemos que, en nuestro país, existen 5 cuencas sedimentarias en las que se han explotado hidrocarburos líquidos y gaseosos, la del Noroeste, Cuyana, Neuquina, del Golfo San Jorge y Austral.
Los yacimientos de estas cuencas desarrollaron la actividad de explotación hidrocarburífera aplicando el esfuerzo y la tecnología que se disponía, generando importantes puestos de trabajo, desarrollando determinadas zonas y/o localidades en el país, construyendo infraestructuras dedicadas al transporte de petróleo y gas hacia los lugares donde se encontraba la demanda.
La producción máxima que se obtuvo de estos yacimientos, ocurrió a fines de la década de 1990 para petróleo y 2005 para el caso de gas natural, a partir de ese momento inició una declinación constante y variada por cada una de las cuencas.
En la actualidad, hay una conclusión de que el hidrocarburo Convencional tendría “los días contados” en las circunstancias que se encuentran.
Como ejemplo, puedo mencionar el estado de producción que se observa en la cuenca del Noroeste, cuya producción según información de la secretaría de Energía de Nación (a junio del corriente año), aporta en petróleo, un 0,4% y en gas un 2,0%, del total producido en el país, logrando en años pasados un aporte muy importante fundamentalmente para gas natural.
Para citar otro caso, puedo mencionar el yacimiento de Loma La Lata, en Neuquén, que fue descubierto en la década de 1970 y desarrollado en 1980; Gracias a determinadas obras pudo ofrecer al mercado su producción de gas y condensado, también subproductos como Gas Licuado, a nuestro país como a nuestros vecinos.
En el presente, Loma La Lata es un recuerdo, pero sembró las bases del No Convencional, pues a partir de 2010, se comenzó con la “exploración” de la formación Vaca Muerta, que en 2013 producto del acuerdo YPF SA con Chevron, se inició su desarrollo en la denominada concesión Loma Campana.
En el transitar de esa explotación del Convencional, se generó una cierta cantidad de datos, que ayudaron al inicio del desarrollo No Convencional, aplicando técnicas que existían particularmente en la explotación de similares campos en Estados Unidos de Norteamérica, colaborando también el esfuerzo del gobierno de la provincia del Neuquén en apoyar y diseñar esta nueva oportunidad que se presentó.
No obstante, en la generalidad, los hidrocarburos provenientes de la explotación convencional tienen una fuerte competencia con el No Convencional.
Para entender lo que expreso, en el No Convencional, “se tiene asegurado el éxito en la producción con la correspondiente comercialización”, no existiendo riesgo elevado.
Agregando que la producción inicial de cada pozo no convencional es elevada, tanto en petróleo como gas, y antes de su primer año puede declinar fuertemente, con muy poca presencia de agua, sólo aquella de retorno.
Mientras que, en el convencional, con la madurez de los yacimientos, requieren mayor inversión, en la asistencia para “mejorar la productividad de los pozos”, llámese ampliar la recuperación secundaria, o aplicar la terciaria.
En este caso, un pozo convencional de un campo maduro, podría tener una producción de petróleo de 2 a 3 m3/día, con el acompañamiento de un volumen importante de agua de producción, que debe tratarse para luego disponer. Para gas podrían encontrarse escasos volúmenes y a baja presión.
Estos escenarios para el convencional hacen incrementar el costo de la operación, cuya consecuencia sería continuar disminuyendo, pero a una tasa menor.
El aporte de los campos convencionales, es muy importante a la producción, tanto de petróleo (38 %) como de gas (40%) a nivel país.
En este estadio de situación, se hace necesario que el Poder Ejecutivo Nacional, Legislativo, Provincias y Municipios, como también las Empresas Operadoras, Sindicatos, encuentren un sendero como para posibilitar que, en los campos convencionales, se realicen las inversiones necesarias para aplicar las técnicas adecuadas.
La naturaleza nos brindó importantes caudales de gas y petróleo, que colaboraron de una manera fundamental al desarrollo de nuestro país. Es hora de realizar la devolución, para el cuidado de las generaciones futuras.
EL PERFIL
Alex Daniel Horacio Valdez nació en Zapala. Cursó sus estudios en Colegio Don Bosco de Neuquén capital, Ingeniero Industrial Orientación Química (Universidad Nacional del Comahue). Desde 1986 desarrolló sus actividades en el sector hidrocarburífero de la Provincia del Neuquén, participando como representante provincial en la Organización de Estados Productores de Hidrocarburos (OFEPHI). Fue director provincial de Hidrocarburos de Neuquén (11/2008-2019). Se desempeñó también como representante en el Directorio de Hidroeléctrica El Chocón S.A, hasta marzo de 2020.
En la actualidad desarrolla tareas de Asesoría, Capacitación, redacta artículos en diversas publicaciones y desde junio de 2025, es referente en el sector Gas y Petróleo en CENOVA.
