Por Macarena Reyes Britos. Periodista y Coordinadora de Redacción en Impacto Económico.
Entrevistamos a Germán Serrano, físico y CEO de Ab Astra, la startup que desde Neuquén está desarrollando tecnología basada en muones para escanear el subsuelo y monitorear instalaciones críticas. Una propuesta innovadora que busca transformar industrias como la minería, el oil & gas y el sector nuclear. Te contamos cómo funciona.
¿Cómo surge Ab Astra?
A mitad del año 2024 tomé la decisión de salir de YPF después de 15 años y buscar un reto personal, que siempre estuvo en mi cabeza y era emprender en tecnología. Hoy, estoy emprendiendo con una compañía que hace tomografías del subsuelo a través de muones que se generan en la atmósfera a partir de rayos cósmicos. Linkeando con tecnología aplicada al sector oil and gas, energía, minería, entre otros.
¿Cómo fue ese recorrido?
Tenía la convicción de poder ir a estudiar Física a Bariloche. En 2002, después de un par de veces de haber rendido y no haber entrado, en 2012 logré ingresar al Instituto Balseiro, donde comencé a estudiar la licenciatura en Física, la maestría y el doctorado.
En 2007-2008 hicimos un concurso que sigue realizándose; es el IB50K, organizado por el Instituto Balseiro sobre planes de negocio con base tecnológica. En 2009 fue la primera final del concurso y cuando estaba a un par de semanas de finalizar, me llamaron de YPF para hacer una entrevista. Estaba en ese momento terminando el doctorado.
¿Cómo fue la experiencia en YPF?
La final de IB50K se hizo acá (Neuquén) y en diciembre terminé de hacer todos los experimentos en el Centro Atómico, y en enero de 2010 ingresé a YPF. Estuve 15 años en la compañía, pasé por diferentes sectores: de simulación numérica de reservorios, liderando el tipo de subsuelo, gestionando proyectos, y los últimos 5 años estuve en lo que es mejora continua y tecnología para Vaca Muerta.
Siempre digo que estuve un tercio de mi carrera profesional en convencional, un tercio en tight gas y el último tercio netamente en Vaca Muerta, básicamente bajando el costo de desarrollo. Lideraba un equipo que tenía como objetivo bajar el costo de desarrollo a través de eficiencias operativas o de traer nuevas tecnologías. Así que el último año estuve en proyectos especiales directamente dependiendo del CEO, yendo a buscar tecnologías afuera para bajar el costo de desarrollo de Vaca Muerta.
¿Con quién desarrollaste la compañía?
Principalmente con Hernán Asorey, que fue mi compañero en Instituto Balseiro. Él estuvo trabajando en proyectos de ultra alta energía en Malargüe, conocía la tecnología y a partir de hacer pre variaciones a las tecnologías existentes fue que dijimos: “Esto lo podemos bajar en un pozo de petróleo y hacerlo tan chiquito que tenga mayor resolución de la que hoy podemos hacer algo grande”.
¿Podés dar un ejemplo de cómo una empresa se beneficia con los datos que analizan?
Las principales compañías pueden reducir el capex de exploración: con menor cantidad de pozos pueden tener la misma o mejor información.
Cuando uno baja estos sensores en los pozos, lo que va teniendo es una reconstrucción 3D de lo que hay arriba; en cada sensor hay un cono de investigación y te va determinando deltas de densidad.
Cuando están haciendo exploración, hacen un pozo; ese pozo descubridor encuentra tal composición del material que está buscando y después tiene que ver cuánto eso se extiende tridimensionalmente hacia alrededor. Si es una capita que se va adelgazando, se va ensanchando, si quiere, se mueve para un lado, para el otro, para ir buscándole la forma a eso. Lo que se hace hoy es perforar muchos pozos.
Lo que se hace hoy es perforar muchos pozos; nosotros lo que estamos diciendo es “no perfores pozos de más, podés bajar hasta un 50% del capex de exploración utilizando tecnología”. En vez de perforar pozos y tomar muestras para determinar cuánto es lo que tenés puntualmente de ese mineral, podés hacer una imagen tridimensional de ese yacimiento.
¿Y en la parte de las operaciones?
Uno puede buscar estratificaciones del mineral en la fileta de evaporación de una mina de litio; podemos fijarnos que, por ejemplo, no haya intrusión de agua dulce en un salar. Hay ciertas condiciones operativas que se podría estar monitoreando y decir: “Esto se está yendo de la operación estándar”.
Uno puede mapear las densidades de los elementos que se están observando. Después, en lo que son instalaciones críticas, uno puede montar un monitoreo en 4D, que tiene una estructura definida; uno empieza a medir y reconstruir el 3D de las densidades que tiene. Después de eso te queda una primera imagen y observar la evolución del tiempo.
Puede ver el desgaste de algún mecanismo, anomalías en ciertas partes del proceso, desprendimiento de una pieza que puede terminar siendo un incidente crítico. La idea es tener una capa de vigilancia de la operación todo el tiempo y, además, se podría tener un algoritmo que busca anomalías en el comportamiento de esa instalación.
Entonces, ¿esto te permitiría reducir tiempo y costos?
Sí, buscar eficiencia, evitar pérdidas de días por mal funcionamiento de un equipo y monitorear ductos. Aquellas zonas que tienen algún principio de corrosión, podrías estar mapeando en tiempo real; podría estar esa facilidad y ver la evolución de la anomalía de corrosión, por ejemplo. O bien, una corrosión en un ducto, instalación, la podrías estar mapeando y ver cómo avanza en el tiempo.
Después, aplicar la norma y saber en qué momento tenés que hacer un recambio y ver que siempre estás en una condición segura para la operación.
¿Qué tecnologías utilizan para desarrollar estos trabajos?
Son detectores de muones y lo que estamos desarrollando son sensores con mucha más definición; tienen mil veces más definición que los detectores actuales. Con esa tecnología vamos a poder hacer interpretación en mayor detalle de las diferentes cosas que queramos investigar. Ya sea una mina, un subsuelo, puede ser una mina de litio o puede ser un reactor nuclear. Dependiendo de lo que queramos estudiar, hacemos un diseño específico para esa aplicación.
Justamente, estamos en la etapa de desarrollar generaciones de sensores con mayor definición y equipos que van a permitir hacer el seguimiento.
¿Qué alianzas, apoyos o programas fueron clave para el crecimiento de tu startup?
Principalmente, ahora estamos teniendo inversión de Cites, que es el venture capital del Grupo Sancor Seguros; nos está invirtiendo en la fase pre seed y eso nos va a permitir desarrollar la primera generación de sensores y refinar el algoritmo para la aplicación en minería y en nuclear.
Este año va a ser de desarrollo de los sensores nuevos y el año que viene se van a hacer las primeras pruebas en ambientes operativos.
¿Cómo lograron obtener ese financiamiento?
Lo que obtuvimos primero fue 25.000 USD iniciales por el programa Cites Ideas; es un capital que te otorgan para poder montar la compañía donde accedimos a capacitaciones, pudimos refinar el plan de negocios, la estructura de la compañía, empezar a hacer un screening de patentes, ver los competidores… Eso nos permitió el capital inicial.
Y ahora, estamos en condiciones de armar lo que se llama un “MVP”, un producto mínimo viable, que es lo que estamos desarrollando y que vamos a poder hacer de acá a en los próximos meses, las pruebas de concepto, Y con esas pruebas de concepto podemos ir avanzando.
¿Cuál es la proyección de Ab Astra respecto a Vaca Muerta?
Respecto a Vaca Muerta, quiero ser cauto; nosotros sabemos que tenemos limitaciones, que la tecnología solamente aplica a zonas someras (de baja profundidad). Estamos pensando en hacer un consorcio de cómo se investigan los afloramientos; uno podría hacer algo parecido para investigar la dinámica de las fracturas y correlacionar con otras tecnologías. Uno podría tener una primera imagen de una fractura hidráulica en 3D, eso sí creo que vamos a poder hacerlo.
Después hay algunas aplicaciones, algunos yacimientos donde se aplica la tecnología; sabemos que también la podemos utilizar para lo que es almacenamiento de CO2, monitoreo de los reservorios donde se inyecta CO2, seguimiento de terciarias también. Hay algunas aplicaciones que estamos queriendo desarrollar, pero somos cautos. Sabemos que primero tenemos que bajar los sensores y hacer las primeras mediciones en pozos de gas que todavía no se han hecho.
¿Qué rol puede tener su tecnología en la extracción de áridos en Neuquén? (principal mineral que se produce)
Uno de los apartados que estamos investigando de minería es la calidad de las canteras. Podríamos hacer un primer pozo sobre una cantera que se descubrió y ver de manera global, no solamente en el pozo, sino tener un 3D y analizar si esa cantera cumple con las condiciones.
Entonces, creemos que eso lo podríamos mejorar; todos los minerales que tengan alto contraste con la roca que tenemos en el subsuelo (metales pesados, preciosos, oro, plata, cobre, uranio) los vamos a poder monitorear bastante.
¿Cuál es la recepción por parte de empresas, de institutos, colegas?
Hemos hablado con varias compañías de oil & gas para mostrarles las limitaciones que tiene la tecnología y qué es lo que se puede hacer, y analizar si lo que se puede hacer es interesante o no para las compañías. Eso lo estamos mapeando.
También estamos empezando a hablar con las compañías mineras para que conozcan la tecnología y armando ese testeo. Solo queremos tener de acá hacia fin de año por lo menos dos o tres pilotos de pruebas de campo para el año que viene, una vez que tengamos los equipos ya listos.
Esperamos una expansión fuerte a partir de 2027 y con varios equipos comerciales.
¿A qué mercados está dirigido?
Pensamos internacionalizar la compañía; tenemos mercados como el chileno, el brasilero y el peruano. También puede ser Estados Unidos, Canadá, Australia o los grandes lugares, ni hablar de África, donde se hace minería. Pero estamos yendo paso a paso.
¿Considerás que en la educación formal falta enseñar cómo convertir una idea en un proyecto viable?
Creo que es una materia pendiente que la tienen muchas instituciones; algunas la tienen más, otras la tienen menos, pero es algo que es importante. De hecho, estamos impulsando con la gente de Cites que vengan al Polo Tecnológico a hacer un bootcamp en septiembre. Lo que se propone es que, justamente, si vos tenés una idea de base tecnológica, es que puedas participar de las actividades que duran una semana.
Donde te van dando los tips adecuados para armar el plan de negocio, y después, esa semana, salís con un primer borrador del plan de negocios para pulir. Si la idea es buena, el plan de negocio y el equipo de negocios es sólido, Cites va a seleccionar algunos proyectos.
Es una cuota pendiente de las universidades tener también una formación en lo que se llaman habilidades blandas, pero que no son tan blandas: hacer research, encontrar dónde tenés el mercado, qué tan competitivo sos, cuáles son tus diferencias. Es un trabajo lindo para hacer, pero te lo tienen que enseñar.
A veces uno lo aprende a los ponchazos, como autodidacta, y otras veces tiene la oportunidad de hacer algún curso. A mí me tocó hacer un Máster en Business and Administration en la Universidad Di Tella y la verdad que ahí me dieron varias de las herramientas que estamos aprovechando ahora para este proyecto.
Neuquén está desarrollando la tecnología, algo que faltaba…
En un momento pensé: “Me puedo ir a otro lugar a desarrollar la compañía, pero quiero hacerlo desde acá, quiero generar y ayudar a crear ecosistema en Neuquén”.
Creo que el Polo Tecnológico tiene un rol importante. Están dadas las condiciones de ambiente, ecosistema, necesidades e industria; hay que ayudar a que ese ecosistema se vaya generando.
Traigo el ejemplo de IB50K cuando lo pudimos hacer en 2008 en Bariloche; no había ecosistema en ese momento. De hecho, una vez que lo hicimos y fuimos contra viento y marea para que se hiciera la primera edición, las otras ediciones se fueron haciendo continuamente y ya después de cuatro ediciones de tener algo plantado, empezás a ver que eso realmente te cambia el ecosistema.
¿Qué oportunidades identificás?
En Neuquén tenemos una chance muy buena a partir de Vaca Muerta, a partir de la inversión de las compañías, las operadoras y las empresas de servicio. Traen gente formada con tecnologías de punta a nivel mundial y uno puede, a partir de eso, apuntalar y desarrollar algunas tecnologías complementarias que terminen impactando en la cadena de valor de esa industria.
Tenemos una oportunidad de hacer un “hub tecnológico” en Neuquén que perdure más allá de Vaca Muerta, que se genere y sea autosustentable; generando más interrelación entre las universidades, el sector privado y público. Hay que fortalecer todos esos vínculos porque eso, al final del día, termina generando el ecosistema que necesitamos.
CV DE GERMAN SERRANO
Es CEO y cofundador de Ab Astra que tiene oficinas en el Polo Científico Tecnológico. Doctor en Física por el Instituto Balseiro y MBA (Master in Business and Administration) por la Universidad Torcuato Di Tella. Tiene 45 años, está casado con Moni y es padre de dos hijas: Willy y Martu.
Nacido en Mar del Plata, creció en Plottier. Se graduó como técnico electrónico en la EPET n.º 14 de Neuquén. Luego cursó los primeros años de Ingeniería Electrónica en la Universidad Nacional del Comahue (UNCo), requisito previo para ingresar al Instituto Balseiro.
