¡Qué año!

Por Carlos Soto (*)  

Creo que la mayoría de nosotros, al momento de brindar, vamos a expresar esa frase ya sea como forma de demostrar lo bueno o lo malo que haya sido el 2020,  aunque tal consideración dependerá de las muchas cosas que nos han atravesado fundamentalmente en estos 9 meses desde que se declaró la pandemia y cuarentena en el país con las consecuencias ya por todos conocidas.

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Sin dudas el resultado  del balance que se realice será muy diferente de los deseos expresados en los brindis de inicio de año, como asimismo la balanza de ese recuento de hechos seguro va a depender de la visión que se use para el análisis ya que sin dudas ha sido un año sumamente desgastante pero a la vez generador de una nueva realidad.

Dependiendo del rol en que se realice tal balance (en mi caso esposo, padre, profesional independiente y docente) resulta claro que dentro del año se han visto muchas etapas, donde se pasó de la normalidad inicial a la “tranquilidad” de la primer cuarentena, a la preocupación por el avance de las pandemia y su impacto en los clientes y en los integrantes del estudio a un final de año con cierta esperanza donde se observa que gran parte han retomado su actividad con algún grado de normalidad.

Desde la óptica netamente profesional ha sido desafiante desde todo punto de vista, sobre todo para aquellos que tenemos el privilegio de asesorar pymes en las cuales no solo se es consultor sino también y en muchos casos hasta un cable a tierra, en el que el empresario descarga todas las incertidumbres que se van planteando en el día a día.

Y esos desafíos se vieron en todos los aspectos, desde el trato con los colaboradores inmediatos a quienes hubo que contener, estar atento a sus estados de ánimo e intentar brindar los medios de trabajo en caso que fuera necesario hacer home office, tema este último para el cual muchos de los empleadores no estábamos preparados y que hubo que aprender para que desde ambas partes (empleador y empleado) haya esfuerzos compartidos en post de un mismo objetivo. En nuestro caso, que el cliente no sufra las consecuencias del cambio o modificación de las condiciones laborales.

También fue un reto sostener a los clientes, quienes al ver comprometido el proyecto por el que habían luchado años, ya sea por tener que cerrar o no poder retomar la actividad con normalidad. Se nos planteó el desafío de ponernos en su lugar e intentar repensar el negocio, sea con creatividad, con adecuaciones o con alternativas de salir del problema de falta de ingresos generados por la cuarentena.

Claramente muchos empresarios Pymes entre los que me incluyo, hemos tenido que generar una mutación en la forma de desarrollar la actividad, a fin de salir de la zona de riesgo en que habían quedado por las restricciones surgidas de la normativa que emitieron los gobiernos en el afán de sostener la cuestión sanitaria.

Así fue como los comerciantes tradicionales pasaron a e-commerce, el que ya estaba con e-commerce lo mejoró o amplió y sumo nuevas herramientas como delivery e incluso muchos generaron nuevas unidades de negocio. Aplausos para todos ellos, que demostraron que la adaptación al cambio de los empresarios y su capacidad de aggiornarse está siempre a tope, aun cuando implique salir de una zona de confort en la cual estaban.

Por último y tal vez el punto más complejo de sobrellevar en esta pandemia fue el desarrollo profesional en el cual todos los colegas nos hemos visto inmersos en una verdadera maraña normativa desde todos los organismos, algunos de los cuales incluso no teníamos noción de su existencia (a modo de ejemplo sobre el tema pandemia ATP y cuarentena hay más de 950 normas solo nacionales).

Se nos sumergió a todos en una especie de colapso donde la única ayuda posible era el intercambio entre colegas que desinteresadamente brindaban sus conocimientos para que todos podamos llevar adelante esta situación en la que ningún organismo se puso en lugar del contribuyente y sus asesores, a quienes se nos sometió a un nivel de estrés altísimo, donde estuvimos más que nunca como intermediarios entre el cliente/empresario que nos interpelaba para que intentáramos obtener cualquier beneficio disponible para subsistir y el Estado en cualquiera de sus niveles, que cada ayuda que ofrecía venia acompañada de una interminable cantidad de normas que cumplir, muchas de las cuales fueron de difícil interpretación e implementación, sumado a los múltiples problemas operativos en cada sistema que se ponía a disposición

Y no solo fue la normativa, también se sumaban vencimientos en plazos irrazonables, sin ningún criterio que denote algún grado de empatía para con el destinatario final del mismo que es la Pyme, citando a modo de ejemplo el fijar un vencimiento el día 30 de diciembre próximo cuando el organismo ya está de receso o de una moratoria un 31 de diciembre.

A modo de corolario, lamentablemente para algunos fue un año negativo por pérdidas económicas y en algunos casos se sumarán las familiares, pero para otros fue un año de despegue y renacimiento, ya que al salir de la zona de confort lograron que sus negocios tomaran un rumbo totalmente distinto y por ende pueden encarar un año 2021 con expectativas positivas.

Desde lo profesional fue un año desgastante por la cantidad de situaciones que se debieron y deben aun finalizar, pero a la vez un gran disparador de oportunidades y desafíos para un futuro que va a ser diferente, pero no por ello debe ser motivo de resignación sino todo lo contrario, es momento de ponerse en acción y lograr sacar lo mejor de cada uno, lo cual redundará en beneficio para toda la comunidad en la que estamos inmersos.

Felices Fiestas y renovados saludos y deseos de éxitos!!!

(*) CPN. Titular del Estudio Carlos Soto.  www.estudio-soto.com.ar