“El sector privado es la llave del desarrollo de América Latina”

“El sector privado es la llave del desarrollo de América Latina”

IMPACTO ECONÓMICO dialogó con Gerónimo Frigerio, especialista internacional en inversiones financieras, regulación y gestión de proyectos. Autor del libro “Simple: Una idea para transformar el futuro de América Latina”, en el que brinda una visión práctica para comprender las causas de la pobreza en la región y los cambios necesarios para lograr el desarrollo. En este intercambio, Frigerio nos brinda un diagnóstico sobre la mala economía de América Latina, analizando la historia económica y qué hace falta cambiar para transitar el camino de la prosperidad.

¿Cómo caracterizarías la realidad de Latinoamérica?
América Latina fracasó en encontrar su modelo de desarrollo económico y social. Nunca encontró un modelo sostenible. Sí hubieron buenas décadas, pero cuando uno lo mira en perspectiva, el fracaso es la regla.
¿Qué indicadores reflejan ese fracaso?
Hay tres variables que acompañan el fracaso de los países de América Latina:
1° la pobreza: está cuantificada en un tercio desde hace 50 años, de forma consistente. Nos hemos acostumbrado a convivir con la pobreza. Es decir, hay
gente que nace y muere en la pobreza y eso ha sido naturalizado.
2° la informalidad: nos hemos acostumbrado a tener reglas que no cumplimos,
y no está socialmente ni legalmente penado, porque son muchas, no las entendemos y son complejas.
3° el desempleo: como característica de nuestra economía… hay mucha gente
desempleada o sin empleo formal.
¿Cuáles son las principales causas de este fracaso?
Las malas reglas para hacer negocios. Hace 200 años los países de América Latina fuimos colonizados, y las reglas que nos dejaron fueron pensadas para una Francia rica de hace 200 años, en donde todo se detallaba con mucha precisión y todo se regulaba minuciosamente.
¿Y qué consecuencias tiene ese mal origen legal?
Nos acostumbramos a que el Estado esté tan presente que hace que los privados no puedan hacer negocios de buena manera. Ese mal origen legal generó un segundo problema: la excesiva burocracia y regulaciones que dificultan hacer negocios; e incentivó negocios en connivencia con el Estado. El llamado capitalismo de amigos.
¿Cuáles son algunos de los problemas crónicos que se deben erradicar?
Lo único que se ha mantenido en el tiempo en América Latina es que se enriquecen quienes están en el Estado y los dueños de grandes empresas con contactos políticos, que hacen negocios con el Estado. Por ejemplo, empresas relacionadas a obras públicas. Este esquema es muy perjudicial para las Mipymes…
Claro. ¿Cómo no integrar al 99% restante?

Estás son pequeñas empresas, sinónimo de sector privado en América Latina, que aportan el 25% del producto… es bajo porque enfrentan altísimas tasas, tremendos trámites, están casi obligadas a trabajar con un pie en la informalidad. Aun así, ese 99% del sector privado es la llave del desarrollo de América Latina. Esas pequeñas empresas contratan al 60% de la gente con malas reglas. Imagínate si tuviera buenas reglas, el potencial de desarrollo es enorme.
¿En qué se traducen esas malas reglas que frenan la iniciativa privada?
Yo uso tres variables concretas: tiempo, costo y complejidad. Están cuantificadas: si ninguno de los países de América Latina tiene buen resultado y todos tienen malas reglas, hay un patrón regional. El proyecto Doing Business del Banco Mundial mapea eso: ningún país de América Latina tiene buenos o excelentes resultados.
¿Qué ejemplos de esta elevada tramitología se pueden citar?
Por ejemplo, en tiempos: si uno quiere abrir una empresa, se necesitan meses
para tramitar la documentación.

En costo: hay un alto porcentaje del producto per cápita que se alejan de una persona puede pagar. Como contratar
un contador, abogado, escribano, pagar impuestos, etc., todo lo que implica ingresar en la formalidad.
En complejidad: si tengo buena educación posiblemente puedo ganarle a esa burocracia. Pero si no tengo una educación robusta, probamente no pueda entender el lenguaje entre sociedad anónima y sociedad de responsabilidad limitada…
¿Cómo incluir a empleados y cuentapropistas a la economía en blanco?
Logrando un triple cero: en costo, tiempo y complejidad. La única manera de
lograr el triple cero es mediante la digitalización entre lo público y privado…
Que la pequeña empresa no deba tener contador, abogado, escribano etc., que cuente con un sistema simplificado de autogestión. En lugar de miles de funcionarios que lo atiendan, le doy una institucionalidad digital.
¿Cuáles son las reformas necesarias para facilitar hacer negocios?

1° Reglas simples para poder entender: un texto tan breve y tan sencillo que se autoreglamente a sí mismo y que tenga sentido para los países vecinos con los que vas a hacer negocios.
2° Institucionalidad digital: en lugar de tener el Estado tratando de ayudarte mientras te sofoca, establecer una plataforma que permita tener una interacción no humana con el Estado, para no necesitar buscar del contacto, el atajo, ver cómo acelerar trámite… Que sea digitalmente muy sencillo poder contratar/echar, importar/ exportar, abrir/ cerrar empresa, pagar impuestos.
3° Expandir la torta: más allá de la jurisdicción, a partir de una misma plataforma, a los países de Latinoamérica.

Si tus productos pueden llegar a más de 600 millones de personas, que hablan el mismo idioma -o portugués-, que son parte de un mercado aceptable, la posibilidad es gigante. Ahora, las pequeñas empresas, no importan ni exportan nada y no tienen el menor incentivo para hacer negocios…


¿Esta burocracia no es consecuencia de un “Estado presente” y la desconfianza en la libertad económica?
La desconfianza es recíproca, porque el privado piensa que el Estado es corrupto, entonces el Estado se regula más, con más burocracia. Por otra parte, el Estado piensa que el privado evade y sofistica su forma de evasión de impuestos.
A la larga, el Estado es ineficiente, mal regulador y corrupto a la vez.
¿Cuál es la diferencia entre un país con muchas regulaciones y otro en el que se regula bien?
Los países ineficientes y caros están asociados a la corrupción y terminan
siendo generadores de pobreza. El Estado que regula poco y bien, hace
que el privado pueda florecer en todos los sectores. Hay que dejar que el privado sorprenda, como en software o produciendo los mejores videos patagónicos sobre ecología para exportar… Si el sector privado logra sorprender, ahí se genera riqueza. Si el Estado regula bien,
se crea empleo y riqueza. Y, ¿cómo hace el privado para generar riqueza? Haciendo negocios. Pero ese lenguaje es ajeno a América Latina.
Planteás ideas de sentido común… ¿por qué no se han traducido en reformas estructurales?
El primer obstáculo es la palabra “negocios”. Tenemos que hacer negocios.
En la preparación del libro me dijeron que quitara la palabra “negocio”, porque suena a “negociado”. Es decir, en la propia preparación del libro, la expresión “hacer negocios” ya generaba tensiones…. es ajeno a nuestra cultura.
¿Qué experiencias de reformas exitosas se pueden citar?
Un caso de inspiración es el de Estonia. Un país que hace 30 años atrás era pobre y no tenía recursos para mantener un Estado grande. Digitalizaron la totalidad de la interacción público-privada. Hoy Estonia exporta su modelo y tecnología. Tiene un faro claro: si regulás bien, bajás costos, reducís corrupción y permitís que el sector privado florezca, a la economía le va bien.
¿Qué hacen en los países en los que hay perspectivas de progresar?
Los países que han logrado prosperar lo hicieron en base a una idea básica:
“¿cómo se genera desarrollo?” La respuesta es desarrollando el sector privado. Ahora, ¿cómo el sector privado puede desarrollase más? La respuesta es: haciendo negocios.

¿El caso de Chile no es un esquema a emular?
Es notable el avance que hizo Chile: un caso en el que hay un 1% que tracciona, un Estado que redistribuye bien. De todas formas, ese mejor modelo es un fracaso en términos de desigualdad, no lograron terminar con la pobreza, aun siendo el mayor caso de éxito…hay que
integrar al 99% restante…
¿Qué receptividad tuviste de tu libro en los países de Latinoamérica?
Altísima en Estados Unidos, sobre todo en la comunidad hispana, en México, Guatemala, El Salvador, Honduras, Panamá, Costa Rica…
¿Y en los otros países?
El interés fue modesto, y en algunos lugares nulo. Están haciendo preguntas muy buenas desde Venezuela, un país con una crisis humanitaria tremenda, en donde están planteándose qué es lo que se puede hacer…
En Argentina ha sido bajo. En Sudamérica en general el interés es bajo, comparativamente con el altísimo interés y la inmediatez en implementar que tienen en Centroamérica. Acá estamos dormidos…
¿A qué atribuís el bajo interés en Argentina, a pesar de los altos niveles de pobreza?
Percibo un estado de shock, de siesta…no pareciera haber capacidad de cuestionar las ideas y reflexionar sobre algo nuevo. Insistimos con un modelo basado en más impuestos, más obra pública. El fracaso de seguir insistiendo con algo que no funciona. El paso del tiempo va a agravar esta situación, ¿vamos a reaccionar cuando la pobreza, el desempleo y la informalidad sean aún mayores?
¿Tenés confianza en las nuevas generaciones?
Sí. La gente joven ya viene digitalizada, está feliz con el desafío de reconstruir la región, hacer negocios digitales y formar parte de una generación que sea parte de una épica de reconstrucción. Nuestra responsabilidad es dejarles los cimientos para que puedan hacerlo.
Usando una palabra de moda, hay que empoderar a las personas productivas…
Así es, hay que trabajar y hacer negocios. ¿Cómo lo hacemos fácil? Que millones de personas, que conocen su oficio y no conocen la regulación del Estado, los trámites, no tienen dinero para pagar esa burocracia, puedan ganarse la vida, crear riqueza y empleo.