Criptomonedas: introducción al tratamiento tributario

Criptomonedas: introducción al tratamiento tributario

Por CARLOS SOTO
CPN. Titular del estudio Carlos Soto & Asociados.
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Uno de los temas que más se ha comentado últimamente, sobre todo en aquellos ávidos de inversiones que permitan rentabilidad aun a costa de un riesgo un tanto mayor, es la posibilidad de invertir en Criptomonedas, de las cuales la más conocida es el Bitcoin, si bien existe una gran cantidad con las mismas características. Las criptomonedas son monedas creadas digitalmente, en algunos casos sin un respaldo de un ente emisor (caso Bitcoin y Bitcoin cash por ejemplo) y en otros con respaldo, como por ejemplo la emitida por Facebook (Libra) o algunas más “terrenales” como la emitida por el Estado de Venezuela o por la Municipalidad de Marcos Paz en la provincia de Córdoba.
Ahora bien, adentrándonos en la operatividad de estas monedas “digitales” aun cuando el término no es del todo correcto técnicamente, tenemos que citar brevemente las operaciones que se pueden realizar para luego analizar el tratamiento tributario de las mismas.
Obviamente la forma más común es adquirir las criptomonedas, para lo cual se utilizan las billeteras virtuales o wallets que se podría asimilar (solo asimilar) a un banco, donde se compra, se guardan y se pueden vender.
La otra es la compra P2P (persona a persona), en cuyo caso la diferencia de valor se obtiene por el mero intercambio. La tercera es a través de la intervención en el mercado de creación de esas criptomonedas, conocido como “minado” que consiste brevemente en la intervención en la formación de los algoritmos que crean o replican los movimientos de la moneda lo cual es retribuido con un porcentaje del valor de los movimientos efectuados.
En Argentina, recién se incorporó la renta de las monedas digitales como alcanzadas por el Impuesto a las Ganancias con la ley 27430 vigente a partir del 01.01.2018, incorporándolas en el artículo 49 que regula las rentas provenientes de inversiones de capital.
No obstante esa inclusión, no hay más normas que aclaren un punto fundamental, que es la determinación del lugar de obtención de la renta, es decir si es obtenida en el país o en exterior, lo cual varía sustancialmente su tratamiento y es justamente ese aspecto el que más controversias trae, ya que al ser virtual no existe un lugar físico de obtención de la misma.
Al estar incluido en esa categoría de rentas financieras, se debe tributar el impuesto por las rentas percibidas, es decir que solo se va a tributar cuando se efectúe la venta de la moneda, no por la mera tenencia de la misma.
Distinto es el caso de la renta obtenida por el minado de la misma, ya que en dicho caso existe una comisión por la tarea desarrollada y la misma encuadra en la tercera categoría del impuesto a la renta y por ende se debe tributar sobre lo devengado con la misma salvedad respecto de la ubicación de la fuente productora, que en este caso serían los servidores desde los cuales se efectúa el minado.
En el Impuesto sobre los Bienes Personales se trata de un bien que, si se lo considera ubicado en el exterior va a tributar al valor de mercado del mismo y si se lo considera ubicado en el país va a tributar a valor de compra. Dependiendo de ello va a ser la alícuota a la cual va a estar alcanzado ya que la ley prevé un impuesto mas elevado para los bienes situados en el exterior.
Por último, en Ingresos Brutos, recién este año se incorporó a las criptomonedas como alcanzadas por dicho impuesto en la provincia de Neuquén, limitándose la modificación efectuada en el Código Fiscal mediante la Ley 3273 a incluir como gravados a los servicios digitales, entre ellos a las criptomonedas como una “actividad” sujeta al impuesto la dentro del artículo 182 bis que cita aquellas.
Nada dice el Código Fiscal ni las normas emitidas a la fecha sobre cuál sería la base imponible, ni tampoco aclara si se deben efectuar diferencias entre las dos fuentes de ingresos (compraventa y minado) citadas anteriormente.
Tampoco realiza aclaraciones de ningún tipo la Ley Impositiva 3274 vigente para el año 2021, aunque podría considerarse de aplicación la tasa general del 3% utilizada para todo aquello que no tiene un tratamiento específico.
Conclusión: los Estados en sus distintos niveles están viendo en esta modalidad de inversiones una nueva fuente de recursos fiscales sobre las que van a intervenir y de alguna forma regular, a fin de lograr que tributen, aun cuando de la normativa emitida parecen no tener del todo claro su funcionamiento.