Alberdi contra la ‘’servidumbre fiscal’’

Alberdi contra la ‘’servidumbre fiscal’’

Por PABLO BENITEZ JACCOD
Magíster en economía política.
Presidente de la Fundación Progreso y
Libertad de Neuquén y Río Negro.
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El sistema impositivo argentino con su amontonamiento inconexo de impuestos y tasas en distintas jurisdicciones y con distintos objetos imponibles, además de caótico, obra como una verdadera guadaña fiscal que impide levantar cabeza a quien intente prosperar. Una realidad, totalmente opuesta a lo pensado por Juan Bautista Alberdi.
En primer lugar, Alberdi habla de “contribuciones” y no de “tributos”, esta distinción trata a los ciudadanos no como esclavos sino ciudadanos libres, la recaudación nunca podía obtenerse a costa de la prosperidad del individuo:
“La tendencia natural de la renta pública es a ser grande y copiosa; pero en la doctrina económica de la Constitución argentina, la abundancia de la renta pública depende del respeto asegurado a la propiedad, la libertad, la igualdad, la seguridad, en el empleo de sus facultades destinadas a producir los medios de satisfacer las necesidades de su ser”.
Señalaba que somos “máquinas serviles de rentas, que jamás llegan, porque la miseria y el atraso nada pueden redituar”. Esta “servidumbre fiscal’’ no se ha modificado, según el Banco Mundial, Argentina sigue siendo el segundo país con una mayor “tasa total de impuestos y contribuciones”. Las empresas argentinas pagan en impuestos un 106% por sobre sus ganancias. De cada 100 dólares que gana un empresario, 106 se le debe pagar al Estado. El Instituto Argentino de Análisis Fiscal, identificó la existencia de 165 diferentes tributos en nuestro país.
Para Alberdi, mediante los impuestos exorbitantes: “Atacáis la libertad de industria y de comercio, creando prohibiciones y exclusiones, que son equivalentes del impuesto excesivo, la propiedad de todo género, llevando la contribución más allá de los límites de la renta, la seguridad, por la persecución de los efugios naturales de defensa apellidados fraude, que son hijos naturales del rigor fiscal y la igualdad, disminuyendo las entradas y goces del pobre”.
Los impuestos “mal colocados”, además alejan a los capitales e inmigración,
“asustadas de un fisco armado en nombre de la República”. La Argentina es el segundo peor desempeño en la evolución de la inversión extranjera directa en lo que va del siglo XXI. En el año 2000, el stock de IED en la Argentina representaba el 0,91% del total mundial, en 2019 ya era sólo 0,19%. Central en su análisis era la ley de presupuestos en el camino al desarrollo de una nación. “No hay un barómetro más exacto para estimar el grado de sensatez
y civilización de cada país, que su ley de presupuesto. La ley de gastos (si habla la verdad) nos dice a punto fijo si el país se halla en poder de explotadores, o está regido por hombres de honor’’. En las 4 últimas décadas del siglo pasado, se acumularon déficits fiscales por el orden de 2 veces el PBI. Entre 1961 y el 2002 en todos los años hubo déficit fiscal, acumulándose
desequilibrios por el equivalente a 180% del PBI. Entre el 2003 y el 2008 hubo superávit fiscal, totalizando en el acumulado el equivalente a 7% del PBI. Esto se logró gracias a una mega devaluación, precios internacionales históricamente elevados y cesación de pagos de la deuda pública. Rápidamente el déficit fiscal volvió a aparecer. Asistimos a otra década de desequilibrios fiscales por una magnitud equivalente a la mitad de la economía, pero con una presión tributaria récord. Desde el 2009 hasta el 2020 se registraron déficits fiscales, acumulándose desequilibrios por aproximadamente más del 40% del PBI. Las preguntas que buscaba responder Alberdi siguen vigentes en el siglo XXI: ¿qué es el Estado? ¿Para qué sirve y cuáles son sus límites? ¿Cuánto puede exigirnos a los ciudadanos sin poner el riesgo su libertad, tanto para satisfacer sus necesidades o ensanchar sus destinos en el mundo? O se organiza un sistema impositivo al servicio de la sociedad o se sigue esclavizando a las personas mediante impuestos, con su consecuente empobrecimiento. Al igual que en 1853, reformar el sistema tributario “constituye casi toda la revolución argentina contra su régimen colonial”.