IMPUESTO A LAS GANANCIAS DE SOCIEDADES. NUEVAS ALÍCUOTAS

IMPUESTO A LAS GANANCIAS DE SOCIEDADES. NUEVAS ALÍCUOTAS

Por Martín R. Caranta
Socio – Lisicki, Litvin y Asoc.
@mrcaranta

El Poder Ejecutivo de la Nación (PEN) envió al Congreso un Proyecto de Ley que propone la aplicación de alícuotas progresivas en el impuesto a las ganancias que pagan las sociedades de nuestro país, fijando la alícuota máxima en el 35% y manteniendo el impuesto sobre los dividendos en el 7%.

Aparentemente, la inversión en nuestro país “…no es particularmente sensible a la tasa del impuesto a las ganancias…”, sino que “…está determinada fundamentalmente por la demanda agregada y el crecimiento económico…”.

Existe además un argumento de neto corte recaudatorio: subir la alícuota que pagan las sociedades para incrementar los fondos que ingresan a las cuentas públicas. Según parece, nuestro país exhibe un nivel de recaudación menor en este impuesto que otros con un nivel de desarrollo similar.

Aparece así en escena un “nuevo esquema innovador en la historia del sistema tributario argentino”, estableciendo un tratamiento diferencial en beneficio de las sociedades de menor tamaño.

De convertirse en ley el Proyecto, las sociedades abonarán el gravamen empleando la escala que se detalla seguidamente, según la ganancia acumulada que posean al cierre del año fiscal:

Ganancia neta imponible acumuladaPagarán $Más el %Sobre el excedente de $
Más de $Hasta $
 $                         0   $        1.300.000,00 $                          0  25% $                          0  
 $        1.300.000,00 $        2.600.000,00 $           325.000,0030% $        1.300.000,00
 $        2.600.000,00en adelante $           715.000,0035% $        2.600.000,00

Sin esfuerzo alguno, se observa que las ganancias acumuladas que definen las alícuotas son montos exiguos. El primer tramo se aplicará con ganancias netas mensuales -antes de impuesto- que no superen los $ 108.333. La alícuota del 30% se aplicará con ganancias mensuales de hasta $ 216.667.

El Proyecto pregona que con las alícuotas propuestas “el Poder Ejecutivo Nacional se hace eco de una demanda histórica de las pequeñas y medianas empresa, concediendo así más progresividad al tributo y al sistema general”. Sin embargo, no existe conexión entre las alícuotas propuestas y las categorías PyME vigentes.

La alícuota del 35% “para las grandes empresas” también alcanzará a muchas medianas, quedando el intento de progresividad sólo en palabras.

En concreto, para la mayoría de las empresas la alícuota aumentará del 30% actual al 35%. Con el impuesto al dividendo, la imposición total quedará en 39,55%.

Las empresas necesitan un escenario económico para crecer, que otorgue un panorama de estabilidad para sus inversiones y confiabilidad en las normas para operar. Hoy, cuando muchas cierran su operación, o deciden abandonar nuestro país, eligen otro rumbo como plaza de inversión, la suba de la presión fiscal en el impuesto a las ganancias, más que una solución, agravaría el problema.

El Proyecto parece más preocupado por diferenciarse de la orientación política que concibió la reforma fiscal del año 2017 que por atraer inversiones y dar impulso a la actividad económica y financiera en nuestro país.

Llamativamente, no existe mención alguna sobre las proyecciones económicas que produciría la implementación de la reforma.

Inmersos en una crisis macroeconómica reconocida por el propio Estado Nacional, ciudadanos y empresas somos rehenes de la reiteración de medidas impositivas que insisten en medidas que no han traído resultados favorables: aumentar los impuestos.

La solución no pasa por “más impuestos”. Algo necesario y que se viene ignorando es la eficiencia en la aplicación de los recursos públicos, “gastar mejor” y con transparencia, además de incentivar la actividad privada.

Algunas PyME podrían beneficiarse con las alícuotas diferenciales, pero difícilmente ello sea una situación generalizada. Así planteado, más bien parece que la mayoría de las empresas experimentará una suba de la carga fiscal al 39,55%, al conjugarse impuesto sobre las sociedades y sobre los dividendos.

Mucho antes que un “nuevo esquema innovador en la historia del sistema tributario argentino”, las PyME y las restantes empresas necesitan que se corrijan las distorsiones existentes en este impuesto. Entre ellas, la pésima atención al flagelo inflacionario que actualmente dispone la normativa vigente.