No achancharnos

No achancharnos

Por Eduardo Kastika

El 2020 produjo problemas insospechados pero también impulsó un conjunto de prácticas muy interesantes en las empresas. No en todos los casos y, por supuesto, con muchos matices; vivimos algunas de estas experiencias que, dentro de lo difícil de la situación, fueron positivas:

                                                                                                                

1. Proyectos que se implementaron con una rapidez inusitada. Soluciones digitales que iban a estar listas a comienzos del 2021 estuvieron listas en abril del 2020. Con menos sofisticaciones tal vez, pero salieron.

2. Acciones cotidianas que requerían varios idas y vueltas entre áreas, reuniones, aprobaciones, debates… que comenzaron a ejecutarse en un par de días: confiando en el criterio de una/un líder a cargo y surfeando detalles irrelevantes.

3. Equipos ad hoc armados a modo de “comité de crisis”, por ejemplo, pensaron, definieron y decidieron sobre problemas de todo tipo con una claridad que antes no existía. Sin importar área, jerarquía y dobles agendas.

4. Acceso a nuevos clientes, nuevos proveedores, nuevos socios y nuevos interlocutores en general. Que aparecieron con la nueva cercanía que implicó la virtualidad casi absoluta y que resultaron ser tanto o más efectivos que los conocidos.

5. Aprendizaje de nuevas herramientas en tiempo real. Herramientas que desconocíamos y a las que, en muchos casos, nos negábamos. Superando todas las incomodidades del aprendizaje: retrocesos momentáneos, prueba y error, sensación de vulnerabilidad.

6. Creación de nuevas redes (muchas de manera virtual) para dar y darnos soporte desde distintos ángulos: técnico, emocional, profesional, corporativo… Con integrantes que jamás hubiésemos imaginado.

7. Aceptación de la prueba y el error como una posibilidad más en el modo de hacer las cosas. Surgida de la necesidad de resolver problemas novedosos para los cuales no teníamos soluciones ya pensadas.

Bueno, mi impresión es que si no estamos atentos/as estas prácticas pueden comenzar a desvanecerse.

Lo estoy viendo en varias organizaciones. En pequeñas dosis, por ahora, pero lo estoy viendo: como si la supuesta “vuelta a la normalidad” también significara retroceder en todo esto que se consiguió.

Es algo típico de las organizaciones: la tendencia será a volver a nuestras viejas y cómodas redes, a desarmar los equipos ad hoc y volver a las jerarquías, reducir nuestro ritmo de aprendizaje (siempre tan difícil), volver a condenar la prueba y error (en los casos que haya error, por supuesto), no salir a buscar nuevos interlocutores, volver a las idas y vueltas, los detalles irrelevantes… En fin: la modorra organizacional que es tan cómoda y perjudicial a la vez.

Mi propuesta es trabajar muy concretamente sobre estos 7 puntos, capitalizarlos y hacerlos parte de la organización: del modo en que la organización funciona, de su cultura.

Esto es tarea de las/los líderes. Una tarea urgente, creo yo.


Fuente: Micro blog de Eduardo Kastika. @EduardoKastika